Ajuste de cuentas, una antología “a cuchilladas”/ Pedro Granados

AJUSTE DE CUENTAS

Ajuste de cuentas.  La poesía colombiana del siglo XX (Palma de Mallorca: Agatha, 2014) de Harold Alvarado Tenorio, una antología “a cuchilladas” –como bien subraya Antonio Caballero en el Prólogo–, se abre con unos muy elocuentes epígrafes, acaso arbitrarios e injustos, pero no menos demoledores sobre la poesía colombiana: “En los artistas y poetas de Colombia hay un fatal divorcio entre su expresión y las raíces del pueblo” (Waldo Frank); “Tierra de copleros y serenateros, Colombia es un país cerrado a la poesía moderna” (X-504 o Jaime Jaramillo Escobar); “En Colombia el oficio de escritor está tan prostituido y tergiversado que se llega a designar como tales a éste o aquel por el hecho exclusivo de que proclame una determinada consigna política” (María Mercedes Carranza); entre otros tres e ilustrativos testimonios más.  Es decir, y a modo estrictamente personal, es como si este libro de Alvarado Tenorio se tocara y continuara con una breve nota que hace cuatro años (2010) escribiéramos en nuestro blog, bajo “Palotes de un autista comprometido”, y sobre semejante tenor:

Fervor de Cali

En un muy reciente viaje a Colombia visité, brevemente, Cali; ciudad que no conocía, aunque de la que tenía –acaso como todos ustedes– ya algunas buenas referencias. Llegué un sábado por la tarde y me alojé en el centro de la ciudad. Por la noche, en un local de rumba de la carrera cuarta, ocurrió la epifanía. En toda la poesía colombiana que he leído hasta el momento, salvo algunos memorables atisbos, aún no ha penetrado aquella tromba de conocimiento y de dicha que constituye una sesión de baile en Cali. Acontecimiento que si fuera llevado a la literatura –digo, no como mero referente, sino como evento en el lenguaje– superaría largamente y con creces, sólo por poner un par de ejemplos, lo conseguido por García Márquez y sus epígonos; por Mutis y, junto con él, sus soporíferos continuadores. La poesía colombiana –repito, con algunas notables excepciones (Gómez Jattin, J. M. Arango, Alvarado Tenorio, entre pocos otros)– en general anda encorsetada, maniatada dentro de una elegante camisa de fuerza. Camisa, esta última, hecha de irrelevante soliloquio, modales periclitados, y un prejuicio inmenso sobre lo que es la cultura, el pensamiento y el buen decir. Donde está la alegría, allí mismo hace morada la poesía. O, dicho también de otro modo, donde a costa de intensidad y sabiduría atinamos a conjurar el sufrimiento.

Así pues, invito a los poetas colombianos, muy en especial a los bogotanos –que simpaticen o no con este inca postrero–, a visitar las discotecas del centro de Cali; y ensayar cada uno sus pasitos de salsa… o como podamos denominar aquel baile endiablado. Grillos sobre una plancha caliente, elfos ubicuos, honores reencontrados, tauromaquia. Y un otro yo mejor, regalado de pronto para ti solito (poeta), entre tu utilería de corona de espinas y la grave lección de tus versos de oficio.

[http://blog.pucp.edu.pe/item/117465/palotes-de-un-autista-comprometido-ii%5D

            Obvio, Ajuste de cuentas  no es una nota ni un artículo ligero, más o menos inspirado, sino un libro de casi de 700 páginas donde se ensaya una crítica pormenorizada del contexto ideológico-político-social-cultural y se ventilan también, con certera sensibilidad, los poemas aquí compilados.  De este modo se repasan los autores que van desde “El Modernismo” (1882-1915), escuela o estética vigente y acaso predominante incluso hoy mismo en Colombia (tanto en su poesía como en la crítica de ésta), hasta los poetas del periodo que Alvarado Tenorio califica como “La república del narcotráfico” (1985-2002).  Es decir, se recorre autores representativos de los grupos “Los nuevos”, “Piedra y cielo”, “Mito”, “El Nadaísmo” y el de “La generación desencantada” de la cual Alvarado Tenorio, sin auto-incluirse aquí, es un reconocido representante.

            Propiamente ninguno de los poetas compilados queda  indemne aquí.  A cada uno les ha caído su tanto de torta con crema directamente sobre la cara; aunque, eso sí, a algunos más que a otros.  Verbigracia, leamos la envergadura de la recibida por Juan Manuel Roca:

“Ha ocupado, sin intermitencia alguna, todos los espacios que ofrecieron a la poesía los inventores del Frente Nacional y sus ministros de Educación y Relaciones Exteriores, y su influencia moral como etílica, agresiva y poética, sólo puede medirse contando las veces que ha golpeado a botella a los poetas de su país (416) […] él fue el aparejo que cambió el rumbo de la poesía colombiana.  Roca, con la colaboración de los sindicatos de maestros y una secta de partidarios de la combinación de todas las formas de lucha contra el estado, lograron lo que nunca pudo hacer Gonzalo Arango: convertir en fanáticos de la catacresis [una metáfora sin un adecuado referente literal] a los ignaros aspirantes a poetas de su tiempo” (418).

            Claro que en esta puya contra Roca, a todas luces aquí merecida, Alvarado Tenorio refracta también –así como en varios pasajes de este libro– su propia poética.  En el fondo se trata de  Modernismo (cultivo de la retórica, cuidado de la sintaxis y conciencia de la etimología… tan caras también a Borges) versus una Vanguardia que el autor de Ajuste de cuentas percibe, más bien, frustrante y frustrada en Colombia.  Por lo tanto, renovación de la poesía colombiana que no iría más allá de la “catacresis” que nuestro autor  repara como el legado de Roca a la poesía actual de su país.  Vanguardismo colombiano criticado también en otro momento, digamos estelar, cuando se ventila la poesía de Jaime Jaramillo Escobar (aquel que se fuera a Cali, lugar preferido de los antioqueños, porque “allá disque estaba el diablo”) cuya obra se halaga sin tapujos y cuya fotografía ilustra nada menos que la portada de Ajuste de cuentas:

“Sorprende, entonces, cómo en una sociedad y unas escuelas literarias como las colombianas de mediados del siglo pasado, que entendían, de muchas maneras, el propósito último de los vanguardismos como un elogio del progreso y los llamados avances de la tecnología, Jaime Jaramillo Escobar decidiera ignorar los lenguajes del presente y navegar por las aguas arriba de las edades eternas, haciendo de sus ritos y de sus movimientos, la forma de su poesía” (373)

“Ritos y movimientos” los de Jaramillo Escobar que, por otro lado, nos invitan a ilustrar una tesis segunda, complementaria a la anterior y acaso de estirpe no menos clásica, en la poética de Harold Alvarado Tenorio: “La muerte, en últimas, como lo más banal y cotidiano de nuestra existencia, porque de lo que se trata verdaderamente en la vida es de la carne y del espíritu, es decir, del cuerpo, donde se suman y se restan todas las posibilidades del poema, allí donde yace su origen y su fin” (374).   Ergo, y sumando ambas tesis, tenemos más Borges que Huidobro, más Neruda que Vallejo en la estética del autor colombiano.  Asunto que nos parece de lo más justificado y hasta natural de parte de alguien que piense la poesía desde su propio país.  En Colombia prosperó el Modernismo y ha sido posible encontrar epígonos de Neruda (o de un Kavafis muy latinoamericano) o incluso reproducir a Borges; pero un Vallejo allí no ha habido y pretender imitarlo, sin duda, resulta mucho peor.

            En Ajuste de cuentas algo sucede sí con los poetas nacidos a partir de los años 60: “Un lenguaje libre de retóricas, sartas de metáforas, o las sandeces abyectas de ciertas poesías de festivales y concursos [Alvarado Tenorio piensa sobre todo en el Festival Internacional de Poesía de Medellín]” (641).  Figuran aquí Mauricio Contreras Hernández, Fernando Molano Vargas, Antonio Silvera y, acaso el más representativo de la camada, Toto Trejos: “La poesía tal vez la deba/ A mis años de infancia./ De pequeño, en vez de abatir pájaros,/ levantaba jaulas para atrapar nubes.// Las veía en el cielo,/ como aves exóticas/ que podían, de momento,/ transmutar en animales/ o asumir formas diferentes.// Ahora que sé que no hay musas ni hadas/ construyo palabras para atrapar del aire/ lo que dice el silencio” (“Trampas”).

Viernes 26: Conversatorio sobre el Edificio Caja Agraria

Redes sociales

 VIERNES 26 DE SEPTIEMBRE, 5:00 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
(Hemeroteca de la Aduana)
EN EL MES DEL PATRIMONIO
Conversatorio sobre el edificio caja agraria
INVITADOS ESPECIALES:
Carlos Bell Lemus, Martha Lizcano, José María Fernandez
 
 
 
 

Para cerrar las actividades del Mes del Patrimonio la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta ha querido programar una nueva reflexión de ciudad acerca del edificio de la Caja Agraria de Barranquilla, ícono del Movimiento Moderno en Barranquilla considerado como una de las obras culminantes en la carrera del arquitecto español Fernando Martínez Sanabria; edificio que fue declarado Patrimonio Nacional y Bien de Interés Cultural de la Nación a través del Decreto 1.802 del 19 de octubre de 1995, ratificado más tarde por la Ley 397 de 1997.

“En 1961 se convocó a un concurso arquitectónico para diseñar la nueva sede de la Caja Agraria, edificio que remataría el Paseo Bolívar, un bulevar creado en Barranquilla con el vestigio urbanístico de viejas escorrentías naturales que desembocaban en una laguna. El Paseo Bolívar (en ese entonces, Paseo Colón), que inicia en la plaza de San Nicolás remataba originalmente en los cuarteles del Ejército que tras su demolición en los años 20, cede sus terrenos para crear la actual Plaza de Bolívar y su remate, el Edificio Palma que sería demolido en 1954 tras 26 años de existencia para prolongar el Paseo Bolívar hacia el norte. Tras el fracaso de prolongar el bulevar, con un remate perdido y con un lote vacío, es que se decide entonces convocar el concurso.

La breve historia atrás contada es sentencia y orden para el diseño y preservación del Edificio de la Caja Agraria, diseñado por Fernando Martínez Sanabria luego de ganar el concurso en 1961 con una propuesta audaz que reunía parámetros urbanos para configurar el espacio interior. Él ya tenía una sería preocupación sobre la relación del paisaje próximo con el edificio y de la abstracción de la ciudad hacia él. Su propuesta, muy lejana de los otros lugares que centraban el edificio en el edificio, ganó justamente porque su diseño se centraba en la ciudad y el volumen sólo le respondía a ella”. (Dan Gamboa, Plataformas de Arquitectura)

Defendido por quienes valoran no solo su significación patrimonial y cultural sino la importancia estética y arquitectónica, este edificio es testigo de un momento fundamental en el desarrollo urbano de la ciudad, que contiene un importante obra muralista del maestro Alejandro Obregón, y es hoy por hoy objeto de un proyecto que contempla diversos usos sociales, comerciales y culturales como salas de exposiciones,  cafés, auditorios y un mirador al río.

En el marco de estacoyuntura, los invitados, Arquitecto Carlos Bell Lemus, doctor en Arte y Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia; Martha Sofía Lizcano Angarita, Ph.D. en Historia de la Cultura, Especialista en Conservación y Restauración del Patrimonio;  José María Fernández Amaris, Master en Conservación y rehabilitación del Patrimonio Construido, tres importantes representantes de la arquitectura, la investigación urbana, la historia del arte y el ejercicio académico, desde sus distintas aproximaciones conceptuales, nos recordarán la importancia de este monumento para la historia y la cultura de esta ciudad.

Retorno al fogón: Exposición en la pinacoteca de La Aduana

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Una exposición que testimonia el proyecto del mismo nombre desarrollado por la Fundación Acciones Transformadoras Integrales (ATI) en la comunidad de El Salado, Montes de María.

 
VIERNES 5 DE SEPTIEMBRE, 7:30 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
(Pinacoteca de La Aduana)RETORNO AL FOGÓN:Sabor, identidad y resistencia de la cocina tradicional.
Una exposición que testimonia el proyecto del mismo nombre desarrollado por la Fundación Acciones Transformadoras Integrales (ATI) en la comunidad de El Salado, Montes de María.

 

“Esta exposición invita al reconocimiento del rol de las cocineras y los cocineros tradicionales, su función social dentro de la comunidad, el poder vinculante del fogón y su función cohesionadora al interior de los territorios, de la cocina tradicional y los sabores con identidad”

 

CON LOS AUSPICIOS DE LA CORPORACIÓN LUIS EDUARDO NIETO ARTETA Y LA SECRETARÍA DISTRITAL DE CULTURA, PATRIMONIO Y TURISMO.

 

Igualmente en el marco de los 20 años de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta y de la programación cultural de la Biblioteca Piloto del Caribe, este viernes tendrá lugar la inauguración de la Exposición Retorno al fogón: sabor, identidad y resistencia de la cocina tradicional en simultánea con la muestra Visiones de la Manada, con fotografías de 10 fotógrafos colombianos. Ambas exposiciones estarán a disposición del público interesado durante todo el mes de septiembre en los horarios habituales de la Biblioteca Piloto del Caribe.

“La comunidad de El Salado, corregimiento de El Carmen de Bolívar en el departamento de Bolívar, zona azotada por la violencia y cuya población desplazada y luego retornada se encuentra en proceso de reconstrucción del poblado y rescate de sus prácticas culturales y asociativas; cuenta con una fuerte tradición culinaria en torno a la carne de monte, dulces, sancochos y guisos, los cuales acompañan la cotidianidad de los salaeros, a la vez que hacen presencia en fiestas, celebraciones, semana santa y pascua, todas estas también en rescate y reactivación comunitaria. Morales Bedoya (2010), expone en el epilogo de su libro Fogón Caribe, que “Las comidas en familia, sentados a la mesa a horas determinadas, se han sustituido por la “comida rápida” o “chatarra” en el sitio de trabajo en las ciudades; en el campo y poblaciones pequeñas se conservan las costumbres tradicionales.” Esto se evidencia en el trabajo de campo desarrollado hasta el momento en comunidades montemarianas y del cual dan testimonio las imágenes que pretendemos socializar en la exposición, dando alcance a nuestro principal propósito: propiciar espacios colectivos de resignificación de las prácticas alimenticias tradicionales, así como los rituales de elaboración de la comida típica asociados a la función social de los cocineros y cocineras tradicionales, en el rescate y mantenimiento de las tradiciones culinarias de las comunidades rurales.

Esta iniciativa es una invitación a sumarse a esta alianza que procura, “Fortalecer acciones entre servidores públicos, miembros de diferentes agremiaciones para generar opciones que apoyen la protección de la identidad culinaria de pueblos y de comunidades cumpliendo con estándares y patrones básicos, pero sin renunciar a la riqueza de su saber patrimonial. (Recomendación 16. V Congreso de Cocinas Andinas. Bogotá, 2011)”

 

El equipo de esta investigación estuvo compuesto por Jennifer Marsiglia Pastrana, Psicóloga – Tecnóloga en Gastronomía; Johnny Meca Ospina, Antropólogo; Bervith Andrade Quiróz, Tecnóloga en Gestión de Recursos Naturales – Vigía del Patrimonio; Estefany Castillo, Artista Plástica – Fotógrafa; Michael Girón, Licenciado en Ciencias Sociales; Fernando Mamián Manzano, Estudiante de Historia – Intérprete del Patrimonio.

10 fotógrafos colombianos en la galería de La Aduana

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Exposición Visiones de La Manada, una muestra de 27 trabajos de diez fotógrafos colombianos, en el marco de los 20 años de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta

 

VIERNES 5 DE SEPTIEMBRE, 7:30 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
(Galería de la Aduana)
VISIONES DE LA MANADA
(EXPOSICIÓN DE 10 FOTÓGRAFOS COLOMBIANOS)
Camila Pérez González, Carlo Cattaneo Quintero, Freddy Cabarcas, Gabriel Rojas, Laura Amaya, Luis Palacios, María Victoria Guerra, Rodrigo Pinzón Caballero, Rommel Rojas Rubio.
 CON LOS AUSPICIOS DE LA CORPORACIÓN LUIS EDUARDO NIETO ARTETA Y LA SECRETARÍA DISTRITAL DE CULTURA, PATRIMONIO Y TURISMO.

 

Igualmente en el marco de los 20 años de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta y de la programación cultural de la Biblioteca Piloto del Caribe, este viernes tendrá lugar la inauguración de la Exposición Visiones de La Manada, una muestra de 27 trabajos de diez fotógrafos colombianos, en simultánea con la exposición Retorno al fogón: sabor, identidad y resistencia de la cocina tradicional. Ambas exposiciones estarán a disposición del público interesado durante todo el mes de septiembre en los horarios habituales de la Biblioteca Piloto del Caribe.

El crítico Guillermo Santos hace de esta exposición las siguientes consideraciones: “Tradicionalmente el oficio del fotógrafo, especialmente en el género documental, ha sido entendido como un oficio solitario: la acción de un hombre que pasea su ojo frente al entorno, una acción aislada y en cierto sentido meditativa. La metodología de trabajo que da lugar a las imágenes de esta muestra nace de una forma de proceder que pareciera oponerse a esa idea de un trabajo solitario. Sus autores son un conjunto de fotógrafos que se han asociado espontáneamente con una única exigencia: el goce mismo de la fotografía.

 

Bajo esta consigna La Manada -como se han autodenominado-, planea viajes, largas sesiones de revisión y selección de material e incluso ejercicios de exhibición del trabajo como esta exposición. En cierto sentido lo que hace La Manada refleja el goce permanente y el disfrute de la actividad fotográfica cotidiana que caracteriza la sociedad contemporánea. La fotografía es hoy en día una actividad colectiva, social, grupal y ello se manifiesta en la circulación de imágenes fotográficas en la redes sociales y en el ámbito del ciberespacio, pero también en la proliferación de dispositivos que permiten la producción, la circulación y la manipulación de imágenes fotográficas. Sin embargo, estas prácticas parecen estar desarrollando un ámbito vertiginoso que termina en la producción irreflexiva y automática de esas imágenes, y por ende en un consumo continuo que acaba en la trivialización.

 

Es en ese contexto que el trabajo del colectivo La Manada toma un sentido especial y se distingue del flujo banal, al inyectarlo de una cierta rigurosidad, de un respeto por la imagen misma que se hace evidente en cuestiones como la composición de color y el blanco y negro, la potencia narrativa y la calidad de la finalización de las imágenes. De esta forma, La Manada rescata ese sentido social y grupal de lo fotográfico al servicio de una propuesta que no por ser divertida deja de ser rigurosa y no por ser fruto del mero placer de fotografiar deja de ser profesional. Al gozar de manera seria y consiente de la actividad de producir imágenes, de compartirlas, de intercambiarlas y de generar pensamiento a través de ellas, La Manada nos incita a seguirla”.

 

Lanzamiento de la antología “Ajuste de cuentas”

 

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 MAÑANA, VIERNES 29 DE AGOSTO, 6:30 P.M.

BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
(Auditorio Mario Santo Domingo)
LANZAMIENTO DE LA ANTOLOGÍA
“AJUSTE DE CUENTAS”
La poesía colombiana del siglo XX
UN LIBRO DEL ESCRITOR HAROLD ALVARADO TENORIO
Presenta: Joaquín Mattos Omar
Poetas invitados: Rómulo Bustos, Antonio Silvera, Miguel Iriarte y John Better
 

Un voluminoso libro de 660 páginas dedicado a la poesía colombiana del siglo XX es el polémico proyecto editorial que nos entrega este vez el poeta, ensayista y polemista colombiano Harold Alvardo Tenorio, publicado en Palma de Mayorca (España) en los Talleres Gráficos Agatha, con prólogo del periodista y escritor colombiano Antonio Caballero.

 

Dividido en 5 partes: El Modernismo, Los Nuevos, Piedra y cielo, Mito, El Nadaísmo, Una Generación desencantada y La República del narcotráfico, la tarea del antologista incluye a 50 poetas del país, 12 de los cuales pertenecen al Caribe colombiano. Son ellos: Luis Carlos López, Miguel Rash Isla, Meira Delmar, Gabriel García Márquez, Vidal Echeverría, Giovanni Quessep, Raúl Gómez Jattin, Rómulo Bustos Aguirre, Miguel Iriarte, Jorge García Usta, Antonio Silvera y John Better.

 

El recibimiento que este libro ha tenido en nuestro país y en otros países de hispanoamérica registra aproximaciones muy diversas, como se supone que debe ocurrir con un personaje como Alvarado Tenorio. La primera de estas referencias que debemos tener en cuenta es la del propio prologuista cuando dice: “Este es un libro arbitrario, rabioso, rencoroso, y en muchas de sus páginas escrito (con bastante descuido, por otra parte) con la intención maligna de hacer daño. Y debo yo advertir aquí, en estos primeros pasos que doy en el pantano de un prólogo, que creo ser uno de los muy pocos amigos que le quedan en la vida a Harold Alvarado Tenorio, poeta desaforado y paranoico, crítico errático y contradictorio y paranoico, persona habitada por muchos demonios”.

 

Por su parte, la escritora y crítica Carolina Sanín en la Revista Arcadia reconoce en este libro que su autor “Se toma tan en serio a los poetas que admira como a aquellos cuyos versos lamenta. Ejerce cabalmente la crítica. Respeta solo a quienes le merecen respeto, y reconoce que otros varios merecen una consideración educativa. No condena sin juzgar. Lee y hace cuentas: de tesoros encontrados, de robos y de los frutos del trabajo de vidas verdaderas. Ajuste de cuentas -por demás bien editada por la casa española Agatha- presenta en su estructura una suerte de método que permite que la lectura de los poemas, la caracterización de los poetas y la interpretación de las catástrofes históricas se iluminen entre sí y conformen una obra literaria. Escrito con una prosa penetrante y exacta, el resultado es antología, novela, estupenda crónica y sentencia.”

 

Para el periodista Raúl Rivero, en breve nota publicada en el periódico El Mundo de España, califica este libro de “Polémico, monumental, hiriente y escandaloso, Ajuste de cuentas es un libro que HAT escribió para tener un espejo y para multiplicarse y acosar a los batallones de sus enemigos también desde los estantes de las bibliotecas. Pero hay que decirlo todo y esta antología de la poesía colombiana del siglo XX, escrita con temblor de verdugo, es una obra de la que ya no se puede prescindir para acercarse a los hombres y mujeres que escribieron y escriben versos en los últimos años en aquel país… Ajuste de cuentas es un libro útil y beneficioso para la literatura colombiana porque el crítico lúcido que es Alvarado Tenorio le gana siempre la batalla al hombre y reconoce talentos ajenos, descubrimientos, aciertos y aportes”.

 

Y por último, el periodista colombiano Alberto Donadío en su columna de El Espectador dice que “El ministerio de Cultura debería adquirir este volumen publicado por Harold Alvarado Tenorio y ponerlo al alcance de todos en todas las bibliotecas públicas del país.”

 

En el evento, que tendrá lugar mañana en la Biblioteca Piloto del Caribe la presentación estará a cargo del poeta, narrador y periodista Joaquín Mattos Omar y estarán invitados para leer sus poemas y los de los demás poetas del Caribe antologados en Ajuste de cuentas los poetas Rómulo Bustos, Antonio Silvera, John Better y Miguel Iriarte.

 

 

Exposición “Y ahora es la vida” Agosto 2014

 

Y ahora es la vida

Esta es la cuarta ocasión en que Manolo Martínez expone en la Galería de la Aduana, y esta ocasión llega en el marco de estos 20 años de trayectoria de nuestra galería.

Si recordamos, la primera vez fueron sus trabajos que se acercaban con asombro creativo al movimiento del mar y a los procesos de los colores del Caribe; su segunda exposición entre nosotros fue aquella titulada Carnaval profundo, una aproximación al universo de nuestra máxima fiesta desde una muy personal manera de conceptualizarla desde un abordaje de lo abstracto;  luego vinieron los Colores del Porro que Martínez puso a sonar de una manera completamente distinta, constituyendo un interesante aporte a los temas de nuestra pintura, que aunque en este caso tengan esa engañosa apariencia cerebral, están fundadas, sin embargo, en lo profundamente emotivo. Son trabajos que representan una manera muy interesante de asumir en la pintura motivos que en el Caribe colombiano están irremediablemente atados a referencias poderosamente situacionales y concretas, altamente sensoriales y emotivas, ancladas en la figuración, y en una muy menor escala en lo conceptual y lo abstracto, que es al terreno en el que ha desarrollado Martínez sus acercamientos a estos temas.

 

Luego de un interregno obscuro en el que se dedicó a la investigación del misterioso mundo de los males de la iglesia y de los pecados de sus altos jerarcas, que dio como resultado su exposición en clave tenebrista titulada muy certeramenteCónclave, que fue expuesta parcialmente también en la galería de la Aduana, Manolo sale a respirar y se asoma de nuevo a la vida a través de un sistema de ventanas más amables en las que los colores y la luz le sirven para argumentar un nuevo momento en su vida y su pintura. Es el trabajo con el que Manolo Martínez vuelve a nuestra sala con una consigna completamente diferente: ¡Y ahora la vida!

 

Sus razones la expresa esta vez de la siguiente manera: “no pretendo ser ‘explicativo’, ni darle una directriz a este trabajo; solamente me permite describir de manera muy personal, la emoción y reflexión de un tema que aborda desde distintas aristas, mi sensación de “estar vivo”.

 

Y sigue diciendo el artista: “En estos momentos, yo izo como bandera de mi obra la emoción humana que me identifica como un ser vivo y  creativo, más allá de una simple disquisición lógica, filosófica, demasiado mental, demasiado cerebral para mí gusto. Aquí simplemente he dejado que el fluir sencillo, la luz, los colores, estructuren el lenguaje de una emoción, de un deseo, de esas cosas inasibles, a las que paradójicamente siempre nos asimos. Como un homenaje a la esperanza, compañera infaltable de toda poesía.  Me interesa mirar hacia el río, el manglar, el mar, los bosques, los atardeceres, los humedales, la mujer, el sol, la luna, las estrellas y  los sueños. Cosas que determinan la vida humana más sencilla, pero también más cierta.

 

Este trabajo, elaborado sobre cajas blancas, cerradas cajas blancas que dejan salir sobre su superficie, el luminoso contenido que encierran dentro de sí:  altares, oraciones, salmos, plegarias; formas que son y serán siempre el refugio silencioso de hombres extraviados”.

El barco alemán que se hundió en Puerto Colombia

 libro para blog

Por: 

 

Debo confesar que fue una verdadera sorpresa la experimentada cuando me llegaron los materiales de este libro un poco antes de ser publicado. Y son diversos y muy distintos los aspectos de interés que se registran en esta investigación en la que convergen los intereses, casi obsesivos, que tienen los coautores por los asuntos de la historia.

Por una parte, está el interés por el mundo submarino, por los caracoles, por el rescate de objetos sumergidos, por el buceo, y muy especialmente por la historia expresada en la iconografía, como quiera que es un gran coleccionista de postales y viejas fotografías de Barranquilla. Es el caso de Enrique Yidi.

Y por otra parte, el gran interés por la historia del transporte y el desarrollo tecnológico y científico de la navegación, las rutas, el comercio, los astilleros, y el papel que desempeña todo ello en el devenir político y social del mundo contemporáneo. Y pienso que es el caso de Álvaro Mendoza.

Estos dos intereses se juntaron para rescatar del olvido un episodio y una memoria que, la verdad sea dicha, muy poca gente en nuestra región y en el país tiene en conocimiento o recuerda. Lo que es ciertamente lamentable.

Y para eso está este libro que habla de la historia de un vapor alemán que queda atrapado en este lado del mundo cuando se declara la Primera Guerra Mundial y Alemania se convierte en una potencia enemiga de todos. Y quedar atrapado en este lado del mundo significaba que tuvo que quedar fondeado en la bahía de Santa Marta, mientras que los demás barcos hermanos de la Hamburg American Line habían podido refugiarse a tiempo en el puerto de Nueva York, por la neutralidad que hasta ese momento mantenía Estados Unidos. Y Colombia.

El Prinz August Wilhem, que así se llamaba el barco, empezó de inmediato a ser custodiado en la bahía de Santa Marta por naves militares de la flota inglesa, francesa y, más tarde la norteamericana, con la orden expresa de apresarlo o destruirlo si zarpaba de este puerto colombiano. Sabiéndose en peligro el barco alemán huye y se fondea frente al muelle de Puerto Colombia porque aquí se sentía más seguro y podía contar con el “apoyo moral” de la importante colonia alemana asentada en Barranquilla.

Al romper Estados Unidos su neutralidad y entrar al conflicto por los 123 norteamericanos entre las víctimas del hundimiento del vapor Lusitania por parte de los alemanes, se creó una agencia naviera denominada la USS Shipping Board que tenía la misión de adquirir, de cualquier forma, todos los barcos alemanes y austriacos que estuvieran refugiados en los puertos neutrales. Y cuando el capitán August De Wall y su tripulación se enteraron que habían llegado a Barranquilla dos miembros de esta agencia el día domingo 21 de abril de 1918, para tomar posesión de su barco que ya había sido negociado, decidieron prenderle fuego allí frente a Puerto Colombia, la noche del lunes 22 entre las 10:00 y las 11:00 p. m., para cumplir órdenes directas del Kaiser, a través del cónsul alemán en Barranquilla Paul Grosser, de destruir cualquier barco alemán que estuviera en peligro de caer en manos del enemigo. El barco ardió toda la noche y se hunde a quinientos metros de la punta del muelle, en donde aún reposan los restos de ese naufragio que ha generado un curioso imaginario en la gente de Puerto Colombia donde algunos lo recuerdan simplemente como “El Alemán”.

Pues bien. Ese es, en resumen, la anécdota central de esta historia, pero los autores empezaron a rastrear otras historias dentro de la historia, a seguir otras líneas argumentales, y es así como el libro va ampliando sus horizontes temáticos para hallar revelaciones interesantes en la vida de un pueblo como Puerto Colombia; la poderosa colonia alemana en Barranquilla y su contribución al desarrollo del Atlántico; la historia del personaje Príncipe Augusto Guillermo y de su padre el emperador Wilhelm; los pormenores de una empresa como la Hamburg American Line; la vida del vapor alemán hundido: sus destinos, sus características, sus peripecias, la vida a bordo, su capitán y su tripulación, su trágico desenlace; la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias para Colombia; la estrategia naval alemana; el impacto de su hundimiento en la vida social de Barranquilla; el completo registro periodístico de los medios locales de su época; su actual ubicación y circunstancias; la fauna malacológica y el ecosistema a que dio origen su hundimiento; los objetos rescatados y restaurados por Enrique Yidi; y finalmente la historia de los tripulantes alemanes que decidieron quedarse en Puerto Colombia.

El libro está además profusamente ilustrado con fotografías valiosísimas de época, mapas, esquemas de rutas, dibujos, planos, objetos que redondean una publicación ciertamente inquietante.

Cristian del Real en los 20 años CLENA

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BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE

Martes 26, 7:30 p.m.

Concierto del pianista Cristian del Real

Teatro Amira de la Rosa

En el marco de la celebración de los 20 años CLENA

 

Conocido hace unos años como el ‘niño genio’ de los timbales’, ahora Cristian del Real es uno de los pianistas colombianos de mayor proyección.

El cartagenero se presentará en el Teatro Amira de la Rosa, en el marco de la celebración de los 20 años de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta (CLENA). Su atípica carrera como pianista inició a los 18 años de forma autodidacta. Posteriormente estudió en la Universidad Juan N. Corpas junto a la maestra Pilar Leyva graduándose con el título Summa Cum Laude. El talento de Del Real ha sido laureado en los festivales de piano de Valencia y Gijón (España). Su concierto, un evento organizado por La CLENA con el apoyo del Banco de la República, y la Secretaria de Distrital de Cultura.

 

Entrada gratuita con boleta. 

Máximo dos (2) boletas por persona

• Reservas telefónicas o presenciales  en la Biblioteca Piloto del Caribe desde la 1:00 p.m. del martes 11 de Agosto de 2014 hasta agotar la disponibilidad de reservas.

• Las boletas reservadas deben ser reclamadas antes de las 5:00 p.m. el día 26 de agosto.

• Las boletas no reclamadas antes de las  5:00 p.m. del día del concierto (Martes 26 de agosto)  serán distribuidas al público a partir de ese momento en la taquilla del teatro

• Una vez iniciado el concierto sólo se permitirá el ingreso a la sala en los momentos previamente indicados por los artistas. 

• No se permite el ingreso de niños menores de seis (6) años.

Teléfono: 3792949 Ext 140 -132 / Comunicaciones@clena.org 

Hoy comienza la séptima versión de PoeMaRío 2014.

 Poemario Horizontal

PoeMaRío VII

Festival Internacional de Poesía en el Caribe
Barranquilla, 23 al 27 de Julio, 2014                                 
Río y Mar de las Palabras
HOMENAJE   A  Rafael Caneva
 

CON LOS AUSPICIOS DE LA SECRETARÍA DISTRITAL DE CULTURA, PATRIMONIO Y TURISMO, LA CORPORACIÓN LUIS EDUARDO NIETO ARTETA, LA SECRETARÍA DE CULTURA Y PATRIMONIO DEL ATLÁNTICO, PROMIGAS, EL BANCO DE LA REPÚBLICA Y LA FUNDACIÓN CULTURAL NUEVA MÚSICA.

PoeMaRío es un evento de la Biblioteca Piloto del Caribe. La organización, ejecución y dirección de PoeMaRío está a cargo de un equipo al frente del cual está su director Miguel Iriarte, poeta, ensayista, gestor cultural y catedrático universitario. Esta séptima versión se inscribe también en el marco de la celebración de los 20 años de la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta, entidad cultural a la que está adscrita la Biblioteca Piloto del Caribe. Y en alianza con la Fería Itinerante de Libreros Independientes de la ACLI.

 

ANTECEDENTES

PoeMaRío nació como un nuevo proyecto cultural que aprovechó, redefinió y proyectó la experiencia del evento denominado Poetas del Mundo en Barranquilla, con once años de experiencia consecutiva, coordinado por Miguel Iriarte, desde 1997 a 2008, como una extensión del Festival Internacional de Poesía de Medellín. En el marco de esa trayectoria visitaron la ciudad de Barranquilla importantes poetas internacionales como Kama Kamanda (Congo), Peter Boyle (Australia), Ersi Sotiropoulo (Grecia), Takashi Arima (Japón), Justo Jorge Padrón (Islas Canarias), Juan Ramón Saravia (Salvador), Kasuko Shiraisi (Japón), Francisco Madariaga (Argentina), Miguel Donoso Pareja (Ecuador), Fernando Cazón Vera (Ecuador) Franca Bacciega (Italia), Juan Vicente Piqueras (España), Musaemura Simunya (Simbawe), Dumitru Ion (Rumania), Abbas Baydoum (LIbano), Americo Ferrari (Perú), Kofi Anyidoho (Ghana), Omar Lara (Chile), Zein el Abedin Fouad (Egipto), Vicente Rodríguez Nietzsche (Puerto Rico), Malak Mustafá (Siria), Kostis Gimosoulis (Grecia), Carlos Osorio Granados (Venezuela), Eduardo Espina (Uruguay), Muhsin Al-Ramli (Irak), Toyin Adewale (Nigeria), Natalia Toledo (México), Antanas Jonynas (Lituania).

 

A esa extensa nómina de poetas internacionales que visitaron la ciudad entre 1997 a 2007 se han sumado ahora nombres como los de Benjamin Ramón (Panamá), Alberto Rodríguez Tosca (Cuba), Stephan Chaumet (Francia), Ramón Mendoza (Cuba), Carlos Angulo (Venezuela), René Rodríguez Soriano (Rep. Dominicana),  Jean Dany-Joachim (Haití), Deth Guerreiros (Brasil). Diego Valverde Villena (Perú). Enrique Noriega (Guatemala). Luis Hernández (Cuba), Alex Fleites (Cuba). MariaLuz Albuja (Ecuador). Betsimar Sepúlveda (Venezuela), Rodney Saint-Eloit (Haiti), Margarita Laso (Ecuador), Frank Báez (Rep. Dominicana), Mario Bojórquez (México), Marlene Zertuche (México), Marta Cwielong, Carolina Zamudio (Argentina), Ingrid Fitchner (Alemania), y Gabriel Okoundji (Congo), entre otros.

Importantes son también los poetas nacionales, regionales y locales que han hecho parte de este festival, como de Rómulo Bustos (Bolívar), Pedro Blas Julio (Bolívar), Gustavo Tatis (Córdoba), Fernando Linero (Magdalena), Joaquín Mattos (Magdalena), Patricia Iriarte (Sucre), John Junieles (Sucre), José Ramón Mercado (Sucre), Margarita Vélez (Sucre), John Better (Atlántico), Nora Carbonell (Atlántico), Tallulah Flores (Atlántico), Mónica Gontovnik (Atlántico), Antonio Silvera (Atlántico), Luis Mallarino (Atlántico), Carlos E. Pachón (Meta). Catalina Ruiz Navarro (Atlántico). Cristo Garcia (Sucre), Dora Berdugo (Bolívar), Hernán Vargascarreño (Santander), José Zuleta (Valle), Lázaro Valdelamar (Bolívar), Lya Sierra (Atlántico), Margarita Galindo (Atlántico), Monique Facuseh (Magdalena), Roberto Nuñez (Atlántico), Solenys Herrera (Guajira), Juan Carlos Céspedes (Bolivar), Guillermo Martínez (Huila), Ela Cuavas (Córdoba), Mayra Díaz (Atlántico), Fernando Denis (Magdalena), Lucía Estrada (Antioquia), Horacio Benavides (Cauca), Federico Diazgranados (Cundinamarca), Mery Yolanda Sánchez (Tolima), José Luis Hereyra (Atlántico), Gustavo Arrieta (Magdalena), Martin Salas (Córdoba), Iveth Noriega (Atlántico), Ana Milena Puerta (Valle), Juan Felipe Robledo (Bogotá) Federico Diazgranados (Bogotá), Bibiana Bernal (Quindío), Piedad Bonnett (Antioquia), entre muchos otros.

 

LOCALIZACIÓN

El radio de acción de Poemario será el área metropolitana de Barranquilla, Colombia, en diversos espacios: La Biblioteca Piloto del Caribe, La Plaza de la Aduana, La Plaza de la Paz, la Feria Intinerante de Libreros Independientes, La Sala Teatro, el Barrio Simón Bolívar, el Barrio Abajo, el Instituto Experimental del Atlántico, la Biblioteca Popular de la Paz, el Teatro Amira de la Rosa, la Biblioteca Departamental Meira Delmar, y tres espacios culturales en el departamento del Atlántico: Salgar, Puerto Colombia y Tubará.

Como en el año anterior, este año PoeMaRío ha hecho alianza con la Feria Itinerante de Libreros Independientes para desarrollar conjuntamente toda una serie de actividades relacionadas con el libro, la lectura, la edición, el teatro, el cine, y desde luego la poesía. La sede de esta feria estará ubicado en un punto estratégico de la nueva Plaza de la Paz de Barranquilla.

NÓMINA DE POETAS INVITADOS, 2014    

Ninoska Laya Pereira (Venezuela), Pedro Granados (Perú), Marta Cwielong (Argentina), Marta Miranda (Argentina), Gloria Young (Panamá), Arysteides Turpana (Panamá), Marcia Mogro (Bolivia), Lorena Flores Moscoso (Guatemala), Lucía Estrada (Antioquia), Luis Fernanda Trujillo (Bogotá), Tomás González (Valle), Robinson Quintero Ruiz (Atlántico), Alex Fleites (Cuba), John Better (Atlco.), Patricia Iriarte (Sucre), Amada Rosa Terán (Sucre), Rodolfo Lara (Bólívar), Mónica Gontovnik (Atlántico), Carlos Polo (Atlco.), Beatriz Vanegas (Santander), Clímaco Pérez (Guajira), Oscar Parra (Guajira),Tallulah Flores (Atlántico), Jesús Buelvas (Bolívar), Maitala Fé (Atlántico), Nohora Carbonell (Atlántico), Margarita Vélez (Bolívar), Leo Castillo (Bolívar), Joaquín Mattos Omar (Magdalena), entre otros.

 

 

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