EL CARNAVAL COM(O)UNIÓN

Si alguien oyera hablar del pintor Alberto Escobar  muy seguramente jamás podría sospechar que se trata precisamente del mismo Nihto Cecilio, un  pintor que ha estado siempre indagando en el universo cultural del Caribe colombiano, especialmente en la temática del Carnaval de Barranquilla, sobre todos en los últimos años.

En la obra de Nithto, se manifiesta una búsqueda permanente  que implica la investigación de nuevas técnicas de aplicación del color,  de nuevas relaciones entre pintura y dibujo, de indagaciones en otras posibles variantes colorísticas, de nuevos materiales y procesos, de experimentación en los formatos, en el sondeo de nuevos filones temáticos en la materia de su realidad artística, en fin,  un oficio que demuestra que estamos en presencia de un artista seriamente asumido.

Después de pasar por muy distintas etapas  y procesos  en su pintura,  en los últimos años, Nithto Cecilio ha tomado con respetable resolución el toro del Carnaval  de Barranquilla por los cuernos, de tal manera que unas quince exposiciones  y unas cuantas carpetas de grabados a color sobre este tema, a lo largo de los últimos quince años, le han servido para convertirse ya en uno  de nuestros artistas inspirados en el Carnaval  que mejor ha llegado al logro  de un lenguaje personal, más allá de lo anecdótico y folclórico que casi siempre acusa nuestra plástica cuando aborda este tema.

Su versatilidad se expresa en los más diversos términos con las técnicas y los materiales: al óleo  sobre lienzo convencional, relieves  escultóricos, series de toritos en metal y plata sobre granito natural, un congo en plata y oro con aplicaciones en piedras preciosas, monstruosos proyectos de dibujo a lápiz sobre papel, polípticos exhaustivos, miniaturas preciosistas, en fin, todo un repertorio de formas que exploran en el carnaval de Nithto múltiples aproximaciones: el humor, la parodia (caso de aquella recreación de La Cámara del amor de luis Caballero), lo erótico, el drama social, lo político, lo poético, lo profundo y lo anecdótico.

Por eso entendemos y comulgamos con el arte de Nithto Cecilio; porque propone, como en esta nueva exposición, una comunión pagana con su arte a través de un carnaval que nos une en la vida, en la historia cultural, en el escenario tremendista de esta ciudad, pero también en una ceremonia estética que aquí asciende a niveles de curiosas sorpresas simbólicas.

Miguel Iriarte

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