Así es. No es la primera vez que la organización Concierto del Mes, a pesar de sus dificultades se permite hacer dos conciertos en un mismo mes. Ha sucedido también, claro, que en algunas temporadas más difíciles que de costumbre no haya habido uno que otro concierto en el largo historial de 50 años.

Este abril de 2012, luego de un extraordinario concierto el pasado sábado 14 de abril, regresa con una gran banda de jazz, que además es de Barranquilla, del Atlántico.

No es la primera vez que el Concierto del Mes programa música de jazz. En vida del profesor Assa alguna que otra vez tuvimos también ese alto privilegio. Pero, para decirlo de una vez, no era la música que le quitaba el sueño a Assa. Más aún, en una que otra ocasión lo escuché denostar del jazz. Sin embargo, una vez que el Consejo Británico le propició a comienzos de los 80s el concierto del cuarteto británico First House en el teatro de Comfamiliar de la 47, que estaba a reventar de público, lo vi excitado y feliz. Alterado, en todo caso, de ver cómo se mataba la gente por una boleta mientras que para los conciertos clásicos no empujaban y compraban entradas de esa forma. De eso fui testigo.

De la Atlántico Big Band, como ya lo he dicho y lo he escrito en varias ocasiones, a mí todavía me parece mentira que nosotros podamos contar en nuestra región con una verdad sonora de estas proporciones. Una realidad que tiene un solo músculo sensible a pesar de muchos otros tendones importantes: su creador y director, el maestro Guillermo Carbó, alguien con conocimiento, experticia y talante de buen director. Cosas que creo no admiten discusión. Quienes hemos tenido la oportunidad de conocer y escuchar en vivo algunas big bands de jazz contemporáneas, formato para el cual existe una muy completa y compleja literatura musical que ha redefinido desde los años 70 el sonido y el concepto de esta música, sabemos lo que puede significar un esfuerzo de esta clase por parte de un gran director barranquillero especialmente cuando se trata detrabajar con un recurso humano en el que si bien concurren algunos de los mejores atriles de nuestra música popular, también es cierto que se enfrenta a un déficit de experiencia jazzística que seguramente hay que suplir con grandes dosis de concentración, disciplina y estudio dadas las exigencias que plantea un repertorio como el aludido. Hay quienes quisieran que hubiera en su repertorio alguna cosa de esas de Armando Romeu, Pedro Somavilla, Dizzy Gillespie, Gil Fuller, Quincy Jones, Chico O’Farrill, Bebo Valdés, Lucho Bermúdez, Pacho Galán. Cosas quizá más fáciles para el público. Pero yo prefiero que siga con autores y con lenguajes como los que se ha planteado el maestro Carbó. Por ahora.

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