Pintura cubana de hoy

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Palabras del historiador Gustavo Bell Lemus,
Embajador de Colombia en  La Habana

 

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras.”

Así comienza uno de los ensayos más lúcidos de José Martí, ese gran cubano universal y patrimonio de los latinoamericanos, titulado “Nuestra América”. “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea…”, pero resulta que no, que el mundo es ancho y ajeno para citar otro gran escritor latinoamericano, el peruano Ciro Alegría. Y resulta también que nosotros, los colombianos caribeños, creyendo que nuestra región es el mundo, dejamos de conocer hasta el mundo más cercano a nuestras costas, a nuestra historia y a nuestra cultura: el Caribe, por donde nos vino todo. Nos hemos ciertamente conformado con visiones simples y superficiales de todo lo que existe en las Antillas, desde las mayores hasta las más pequeñas.

Estamos en tiempos de globalización, de tratados de libre comercio, creyendo que la apertura de grandes tiendas nos hace estar en el mundo, habrá que ver en qué mundo, porque detrás de esas tiendas pueden venir gigantes que nos pueden poner la bota encima. “Lo que quede de aldea en América ha de despertar”, dijo Martí. Qué mejor manera de despertar que conocer en profundidad la cultura de nuestros hermanos más cercanos, por ejemplo, a través de la obra de sus artistas plásticos. Así quizás adquiramos mejores armas de juicio para enfrentar los retos y amenazas de la globalización. Venimos al fin y al cabo de la misma historia, de los mismos pueblos, del mismo mar, vertimos la sangre de nuestros antepasados por la misma causa: por un lugar digno en el mundo.

Yo no sé que esperamos para reinsertarnos nuevamente al Gran Caribe. BOLA VIVA es una invitación para que dejemos por un momento las pequeñeces de la aldea, y miremos siquiera el mundo interior de los caribeños más universales.

MIL GRACIAS

Barranquilla, 7 de junio de 2012

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