CONCIERTO DE LA CAMERATA DE CUERDAS

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VIERNES 12 DE JUNIO, 7:00 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
(Auditorio Mario Santo Domingo)
CONCIERTO DE LA CAMERATA DE CUERDAS UNINORTE

Con el apoyo de la Secretaria de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla

La Biblioteca Piloto del Caribe continúa en su propósito de abrir espacio a las nuevas figuras que vienen formándose en los procesos musicales de la ciudad, esta vez de nuevo en colaboración con el Programa de Música de la Universidad del Norte, para el concierto de este interesante grupo de cámara.

El programa de este concierto está integrado por la siguientes obras:

• Psalm and Fugue Op. 40 Alan Hovhaness (1911 -2000)
• Prelude for String Orchestra Elena Roussanova Lucas (1974- )
• Suite Capriol Peter Warlock (1894 – 1930)
1. Basse-Danse, Allegro moderato
2. Pavane, Allegretto, ma un poco lento,
3. Tordion, Con moto,
4. Bransles, Presto,
5. Pieds-en-l’air, Andante tranquillo,
6. Mattachins (Sword Dance), Allegro con brio
• Colloquy for Strings Abbe Gesb

La Camerata de Uninorte está integrada de la siguiente manera:
Violines:
Luz Ángela Flórez (Concertino), Delio Pérez (Jefe Segundos), Carmen Rodríguez, Danilo Parodis, Giovanni Cunha, Carina Perrins, y el profesor Wilinton Urbina.

Violas:
William Martínez y el profesor Juan Camilo Peña

Violonchelo:
Shirley Paola Soto

Contrabajo:
Profesor Obert López

Director:
José Miguel Vargas

Las bicicletas son para verano, una exposición de Mariana Vera.

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Muestra al publico durante todo el mes de junio en la Pinacoteca de la Antigua Aduana

Con el apoyo de la Secretaria de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla

NOTICIAS DE LA ARTISTA

 Mariana Vera nació en 1959 , en Barranquilla, Colombia . De 1983 a 1986 estudió Historia del Arte en la Sorbona de París. Es un artista al margen de la corriente principal y los convencionalismos artísticos, formada de manera autodidacta en el oficio creativo. Actualmente vive en la isla de San Andrés, territorio de naturaleza exuberante de donde toma los materiales y la inspiración para crear su particular obra artística y su poesía visual.

 

Mariana Vera: Integración con la naturaleza

Edward J. Sullivan, Ph.D *

“Mi objetivo con este trabajo es inmortalizar lo perecedero.”

(Mariana Vera)

Estas exquisitas piezas de Mariana Vera están, a primera vista, profundamente conectados con muchos capítulos de la historia de las artes de las Américas, Europa y Asia. Cada trabajo está compuesto por una serie de pétalos, hojas, espinas y otros materiales efímeros tomados del suelo de un jardín o de un bosque.

La artista ha formado patrones geométricos y algunas veces diseños de forma libre con esos elementos de la naturaleza. Sin conocer sus componentes estamos obligados a pensar de inmediato en fuentes y afinidades visuales tales como las exquisitas ilustraciones botánicas de la Inglaterra o la Francia de los siglos XVIII y XIX, o las pinturas y dibujos de maestros del barroco de los Países Bajos o España, o las ilusiones cuasi fotográficas de plantas, flores e insectos del pintor holandés Jan van Kessel y sus contemporáneos, o como las representaciones florales en blanco y negro hechas a tinta de los maestros Zen de Japón y de otras partes de Asia.

El trabajo de Mariana Vera está de hecho en conversación con todas estas manifestaciones de la naturaleza en las bellas artes, no importa si ella es consciente o no de estos vínculos. Al mismo tiempo, los fenómenos más contemporáneos vienen también a la mente. Cuando vi por primera vez estos fascinantes “cuadros de la naturaleza” recordé igualmente los trabajos del movimiento decorativo de la pintura norteamericana de los años 70s y 80s, o también los trabajos de algunos artistas suramericanos contemporáneos cuyo arte combina diseños fascinantes derivados de observaciones hechas bajo efectos alucinógenos del color y sugerencias de formas de otros mundos. Sin embargo, la obra de Vera es completamente diferente.

Sus exuberantes reconfiguraciones de la vida natural, vienen de una estética totalmente propia. Su arte se deriva de una confrontación directa con las fuerzas telúricas, con el florecimiento de la energía cósmica. Mientras el arte de Mariana Vera hace referencia a la técnica modernista del collage en el que se combinan elementos dispares sobre una superficie, su apropiación de la naturaleza tiene como resultado una especie de trompe l’oeil conceptualista. Los ojos del espectador son a primera vista engañados en la creencia de que lo que se aplica a la superficie es papel o alguna otra sustancia hecha por el hombre. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que ella está planteando una confrontación directa con las cosas más puras de la vida, entonces quedamos impactados por el entorno natural “casi” sin mediación creado por el artista (y debo subrayar la palabra “casi”, por supuesto, porque esta obra de arte es siempre el producto de una intervención estética). Mientras Picasso, Braque, Miró, Masson, Tamayo y tantos otros modernistas de Europa y América en el siglo XX insertan sustancias naturales tales como arena u hojas en sus lienzos, Vera va mucho más allá de esta técnica. Ella crea obras de arte en las que la única sustancia no orgánica es el soporte (papel o lienzo) en el que se colocan las formas naturales ingeniosamente dispuestas. Las cualidades líricas y poéticas de estas piezas impresionantes enaltecen su pulsante aura viva. Nos sentimos aliviados en su presencia porque nos transmite una fuente inagotable de contemplación y meditación.

*Dr. Edward J. Sullivan es profesor de Historia del Arte en el Instituto de Bellas Artes, Universidad de Nueva York.

ROSARIO HEINS: LA MISMA Y OTRA

 tarjeta el rebusque-01Este mes de junio la muestra estará al publico en la galería de la

Antigua Aduana.  

Con el apoyo de la Secretaria de Cultura, Patrimonio y Turismo de Barranquilla

Miguel Iriarte

Rosario Heins es una de nuestras artistas del Caribe colombiano con una de las obras más distintivas y reconocibles de nuestro panorama plástico, en virtud a la coherencia de un estilo consolidado que, siendo el mismo, cambia sensiblemente sin que aparentemente sea notorio.

Desde su época de destacada dibujante entre los miembros de su generación en la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla, Rosario Heins nos ha ofrecido siempre la grata noticia de un trabajo que tiene una importante marca personal que singulariza la elección de su mirada, el arduo trabajo de su dibujo y su pintura y un ámbito cultural y estético que le viene desde dentro, de un temperamento forjado en la luz, el calor, la música y la vida del Caribe colombiano.

Y allí está su obra como prueba inequívoca. Primero fueron aquellas negras palenqueras dibujadas al carboncillo, abiertas las sonrisas y con la carga de frutas tropicales en sus cabezas o entre sus piernas; luego fue interesante ver cómo de aquella composición, una que otra cosa, de forma aleatoria y desprevenida, empezaba a iluminarse de color de manera casi inevitable, pero tímidamente.

Así, en cada exposición suya los colores se iban tomando aquellos hermosos dibujos en blanco y negro, poco a poco, para empezar a dar un giro no sólo cromático sino conceptual a ese nuevo momento de su trabajo que resultó ser muy bien recibido por el público en las galerías colombianas e internacionales. Es decir, sus dibujos de negras y frutas en blanco y negro, que eran ya un referente en años anteriores, ahora se habían transformado en unas obras de colores espectaculares que ofrecían nuevos ángulos, nuevos detalles, nuevas ideas, que el dibujo y el acrílico explosivo disparaban a niveles extraordinarios de belleza y expresión.

Nuevos matices y nuevas variaciones se sucedían en esta misma línea de trabajo que fueron llevando el oficio de la Heins a otros planteamientos técnicos y conceptuales, como cuando empezó a fragmentar aquellos mismos motivos que venía trabajando pero deteniéndose ahora obsesionada en el vuelo de una falda, en una mano, un rostro, una bolsa de mamoncillos, en el corte de una fruta, en el conjunto repetido de una misma fuente con tomates de árbol que le daban a la cosa una cierto ademán pop que enriquecía sensiblemente las ideas estéticas de su trabajo.

En un penúltimo momento, Rosario Heins puso el interés de su mirada en otro motivo, también negro, también popular, que fueron los negros pintados de negros, como extraños minstrels en el Carnaval de Barranquilla, procedentes de la Danza de negros del Canal del Dique, al sur de las provincias de Atlántico y Bolívar en el Caribe colombiano, hasta llegar ahora a estos nuevos matices de su repertorio que ha mostrado en exposiciones en la Habana, en Barranquilla, en galerías de Francia, donde está radicada, y en este nueva exposición que llega a la sala de la galería de La Aduana.

En este sentido vale la pena recordar lo que alguna vez ella misma nos decía a este respecto, apuntando ahora precisamente a su nuevo motivo: “en este mi trabajo más reciente, sigo apropiándome de todos los elementos naturales y culturales de mi Caribe, vertidos en la luz directa que cae sobre los vendedores callejeros ubicados en  la playa; sobre las palenqueras que con su andar cadencioso ofrecen sus frutas y dulces a la sed y la curiosidad de los turistas; sobre los vendedores de flotadores con su carga a cuestas haciendo de ellos mismos  personajes especiales que desaparecen graciosamente bajo las  formas y el volumen de su mercancía, como fantasmas que solo flotan a través de sus piernas, produciendo figuras extrañas a medida que caminan o se alejan”.

Pero ahora su mirada abarca más en ese paisaje del “rebusque” en el que no sólo están ahora las vendedoras de frutas de siempre, y el más reciente personaje de los flotadores, sino que ahora se suman el niño negro que escribe un corazón en la playa, la niña turista que elige un flotador, las jóvenes masajistas, los muchachos que alquilan sillas plásticas…

Son los nuevos elementos que entran en escena para enriquecer un oficio, y cómo esos nuevos datos hacen arte del contexto de la búsqueda de siempre. Lo interesante aquí es el desarrollo técnico que logra Rosario Heins con el color al volver el acrílico casi una aguada transparente que permite ver a plenitud el prodigio del dibujo.

Esta obra sirve para demostrar cómo opera el arte para ver la realidad de otra manera. Como dice Rosario: “Ese trabajo informal conocido entre nosotros como ‘El Rebusque’ viste también al Caribe colombiano de color, de sabor y de alegría, inundando el paisaje urbano y humano de voces y risas y ritmos en un escenario de sol y mar”. Por supuesto, siempre hay otra lectura: la pobreza que se esconde bajo aquella leve carga de colores vivos, parece sugerir una nueva fantasmagoría de la miseria en las playas del Caribe.

I Premio Regional de Poesía Mesa de Jóvenes.

                    FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN EL CARIBE, 2015

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La Biblioteca Piloto del Caribe y su Festival Internacional de Poesía en el Caribe, PoeMaRío, en el marco de la octava versión de este festival,  convoca a participar en el  I Premio Regional de Poesía Mesa de Jóvenes.

BASES

  1. Pueden participar poetas nacidos a partir de 1990, en cualquier municipio o ciudad de los departamentos del Caribe colombiano, y residentes en cualquier parte del país.
  2. Cada participante debe presentar un mínimo de 15 poemas, escritos en fuente Times New Roman, tamaño 12 puntos.
  3. Los poemas deberán ser presentados bajo nombre propio o seudónimo y enviados solamente vía correo electrónico a:poemariomesadejovenes@gmail.com, acompañados de una ficha con la siguiente información: título del poemario, seudónimo, nombre y apellidos completos, documento de identidad, dirección de residencia, teléfonos y correo electrónico.
  4. Los nombres de los integrantes del jurado, conformado por reconocidos poetas colombianos, se darán a conocer en la apertura del Festival.
  5. El concurso estará abierto desde el día 24 de abril de 2015, y la fecha límite para la recepción de los poemarios será el día 30 de junio de 2015 a las 11:00 pm.
  6. El jurado no declarará desierto el concurso, y seleccionará dos ganadores: un primer y segundo premios, con la potestad de hacer menciones si lo considera pertinente.
  7. El fallo del jurado se dará a conocer en la apertura del VIII Festival Internacional de Poesía del Caribe, en la Plaza de la Aduana, el 22 de julio de 2015 a las 8:00 pm.
  8. El ganador del primer premio recibirá la suma de $500.000.oo; el derecho a participar en el recital institucional Mesa de Jóvenes de PoeMaRío; y sus poemas serán publicados en un dossier especial en la revista víacuarenta,así como en el blog del festival.
  9. El ganador del segundo premio recibirá una Colección de 10 libros de poesía de grandes autores universales; el derecho a participar en el recital Mesa de Jóvenes de PoeMaRío; y sus poemas serán publicados en un dossier especial en la revista víacuarenta, y en el blog del festival.
  10. Si los jurados deciden hacer dos menciones, o destacar a dos poetas entre los participantes, éstos podrán hacer parte también del recital Mesa de Jóvenes del Festival.
  11. El envío de las obras supone la plena aceptación de las presentes bases de parte de los participantes.

Libro Piloto : La ‘Muerte del Obrero’ de Paul Brito

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Un retrato de nuestros decesos cotidianos

John William Archbold Cortés

Con su más reciente publicación, Paul Brito no ha reaparecido en la escena literaria del Caribe, la verdad es que nunca ha dejado de hacer gala de su presencia, y en esta oportunidad simplemente ha alzado un poco más la voz. Su último trabajo, La muerte del obrero (2014) es un libro que recopila sólo una fracción de las dudas que tan a menudo trata de filtrar a través de sus narraciones, ¿O son esas suspicacias las que tratan de permearlo a él y terminan convulsionando en sus dedos? Es difícil determinarlo, en especial si conocemos ese cuestionario filosófico al que nos tiene acostumbrados, en el que el mundo no consigue partir sin antes regresar.

Al parecer, muchos están inquietos por determinar el género en el que podríamos clasificar esta obra. Algunos lo han considerado un libro de cuentos, otros una novela bastante experimental; su autor ha optado por la prudencia de denominarla libro de relatos. Yo por mi parte me pregunto ¿En realidad es relevante? Es evidente que la literatura de Brito se halla en una zona de transición, en la que el cuentista está aceptando una nueva misión de largo aliento, sin olvidar su origen de soplos concisos. Los ocho relatos que componen el libro tienen una intratextualidad palpable, aunque cada uno tiene un sentido tan propio que se puede prescindir con toda facilidad de un hilo argumental, sin que nos invada la sensación de que ha faltado algo. Bueno, quizá si la tenemos al terminar el último relato, pero no es difícil imaginar que el viaje que emprende el protagonista terminará por enfrentarlo al destino que cedió en un principio.

La historia no podría ser más sencilla, pero Brito se las arregla para dotarla de una intrincada complejidad: Fabián Ramos, un joven universitario con serias, aunque un tanto confusas inquietudes literarias, debe dejar sus estudios para buscar trabajo, lo cual lo lleva a un periplo de oficios y lugares en los que nunca logra identificar un espacio y una función que pueda convertir en propia. Mientras esto ocurre, se atraviesan por su vida todo tipo de personajes, algunos conmovedores como Orlando, que en algún momento logra desplazar por completo la presencia de Fabián, y otros bizarros y pintorescos como Cesáreo o la vendedora de ojos amarillos. Fabián es una suerte de “Meursault” criollo que va por el mundo haciendo varias cosas, pero realmente interesado en pocas, quizá en ninguna.  Brito no se interesa en ocultar la similitud de su personaje con el protagonista de El Extranjero, y eso queda claro al citar a Albert Camus como epígrafe, con una sentencia que enmarca la búsqueda que Ramos ha emprendido sin siquiera saberlo, y que tal vez sólo identifique en el nuevo camino que toma al final.

La historia pasa por todo tipo de momentos, con una trama se desliza entre la cotidianidad y la incertidumbre, entre el humor y el desaliento. No es difícil encontrar una conexión con lo que ocurre, porque a grandes rasgos aborda una situación tan compleja como universal: el no tener claro nuestro propósito en el mundo. Nos ofrece situaciones tan triviales como una mujer maltratada por su pareja, hasta otras que coquetean con lo real – maravilloso, como el momento en que sin ninguna razón decenas de obreros de construcción empiezan a lanzarse de las vigas de los edificios inacabados.

Una de las particularidades de la arquitectura de los relatos, es que Brito, no sé si a voluntad, desplazó a los personajes del protagonismo, incluyendo al propio Fabián. La focalización se centrará en las situaciones, en los espacios que las cobijan, en los sentimientos que alientan a las personas que hospedan. La muerte del obrero erige la circunstancialidad como verdadera piedra angular de cada uno de los relatos. Son finalmente estas las que capturan cualquier ánimo reflexivo en el lector.

¿Pero qué persigue Brito con estas historias? Aventurándome a especular (sagrado derecho que adquiere todo lector) pienso que La muerte del obrero plantea una férrea crítica a nuestro sistema actual. Los jóvenes como Fabián se enfrentan en determinado momento de sus vidas al mundo real, y salen desprotegidos a lidiar con un sistema del que poco a poco se percatan es totalmente desconocido. Allí se enfrentan a una cantidad de avatares que terminan por opacar su espíritu, con preocupaciones que desplazan el lugar de los sueños, y una cantidad de ocupaciones que no dan tregua, aun sabiendo que el tiempo es implacable. VENTA, el más extenso de los relatos, en el que Fabián se ve involucrado en una misteriosa secta, sintetiza la idea que vemos desglosarse a través de los otros relatos: debe morir el obrero para que surja el jefe. Pero aspirar a la jefatura implica distanciarse de las expectativas propias, de los fines espirituales, en gran medida, de las personas que solíamos ser antes de unirnos a esta gran prótesis que llamamos sociedad. Esa es la muerte del obrero. En la mímesis que plantea Brito, el mundo requiere que vayamos liquidando paulatinamente partes de nuestra esencia, con el fin de hacernos funcionales. Todo para habilitarnos como instrumentos ciegos de una estructura inexpugnable.

Eso concedería alguna lógica a la interesante presencia que tiene el suicidio en el libro. En el transcurso de la historia, vemos cómo varios personajes se privan de la vida, de forma deliberada y premeditada, otros por un impulso ciego, y en una ocasión por simple imprudencia. Podríamos pensar que a través de estas historias, el suicidio se proyecta como una liberación desesperada ante las inclemencias de un sistema que logra mantener sometidos a todos sus reos. Un sistema que no sólo está compuesto por el aparato laboral, sino también por las personas que nos rodean, la familia, las convicciones a las que nos adherimos desesperadamente en una desorientada búsqueda de seguridad. Una muerte voluntaria se convierte en el más firme gesto de autonomía.

En su anterior libro de cuentos Los Intrusos (2008) Brito deja ver un ánimo irónico en el tratamiento de sus personajes femeninos, y aunque en este grupo de historias cualquier personaje pierde importancia, esa actitud sobrevive en este libro. Brito recrea unos hombres que sin saberlo son absolutamente dependientes de las mujeres que les rodean (madres, parejas, hijas) con lo que de alguna manera logra burlarse de la aparente supremacía de los hombres, y de la supuesta debilidad que ostentan las mujeres. Las mujeres de Brito son como siempre contradictorias, pero rígidas y conscientes de un poder que ejercen constantemente, aunque no siempre de la forma adecuada.

En cuanto a los aspectos técnicos, es importante destacar en el trabajo de Brito que sus recursos de verosimilitud se diferencian mucho de los que solemos encontrar en la literatura contemporánea. Brito no abusa del detalle, no cae en descripciones inútiles ni detalles irrisorios, sencillamente procura disponer elementos funcionales en los momentos precisos de la historia. Esa misma austeridad la vemos en su estilo de crear la tensión narrativa, ya que el arranque de sus relatos no está adherido a instantes aparatosos que generen curiosidad, se esfuerza por recrear situaciones universales con las que el lector pueda identificarse con facilidad, y que la continuidad de su lectura esté guiada por la confortabilidad que eso causa. Varios de los relatos inician con alusiones al pasado, a la niñez en algunos casos, a esos momentos en los que todos tratamos de descubrir el mundo por medio de nuestras módicas posibilidades. Desde el comienzo Fabián nos invita a descubrir su historia con la misma curiosidad que exploraba el mundo cuando éramos niños. Un modo elegante, nada desesperado, de secuestrar la atención del lector.

La muerte del obrero sin duda alguna es un texto peligroso, que puede incitarnos a revaluar nuestras vidas y lo que hemos aceptado como objetivos, ya que nos lleva a reflexionar sobre nuestro punto de partida y la lealtad que profesamos para con esas personas que solíamos ser. Puede hacer que nos preguntemos por las cosas que nos llevan a despertarnos a diario, y por las actividades a las que le dedicamos parte de nuestro día a día con el fin de ganar el sustento.

En La muerte del obrero se hace evidente que todos somos peones en la construcción de una sociedad que nos somete, que nos coarta, pero ante la que tal vez no estemos tan indefensos y al final nos quede la opción de escapar para sintonizarnos con nuestro camino original. Podría ser también sólo una lectura didáctica, o una muestra de que la literatura del Caribe no dispensa de modismos e imágenes predecibles y estereotipadas para colmarse de un sabor local. Puede convertirse también en una pequeña muerte personal, de la que podamos despertar no precisamente para transformarnos en jefes. Como hubiese dicho uno de sus más fugaces personajes mientras blandía su bastón autoritario, todo depende.

La ‘Muerte del Obrero:  Metáfora sobre la rutina laboral 

 Por Flávia Duarte

Él admite que fue un riesgo. Al decidir escribir sobre las tareas aburridas y las obligaciones tediosas de un empleado común, aceptó el peligro de arrebatarle al lector el mayor de los regalos ofrecidos por la literatura: el escape de la realidad. En su libro “La muerte del obrero” (Collage Editores, Colección Caribe Adentro, 2014) Brito decidió poner el foco en la vida laboral y hacer una metáfora sobre el día a día prosaico de un trabajador sumido en la monotonía implacable del tiempo y de la vida.

Autor de otros dos libros –“Los intrusos” (2008) y “El ideal de Aquiles, 101 minicuentos para alcanzar a la tortuga” (2010)–, suele recurrir a las historias cotidianas para hablar de las emociones humanas, la vida familiar y psicológica de sus personajes, y su trasfondo filosófico. Esta vez, sin embargo, excavó en el mundo seco y frío del trabajo la materia prima para el nuevo libro y así resolver una inquietud que lo acompañaba: “Nunca supe qué hacer con mis personajes cuando era necesario referirse al contexto del trabajo –explica–. En lugar de seguir huyendo, decidí volcarme totalmente en él”.

El resultado es un conjunto de ocho narraciones que se pueden leer de forma interconectada o como relatos independientes, dependiendo de los ojos del lector. El personaje central es un tipo que, a finales de 1990, se dedica a la búsqueda de empleo. En ese camino, le toca asumir tareas tediosas que le van reportando algunos encuentros y sobre todo muchos desencuentros: las relaciones con los jefes, los despidos, los accidentes de trabajo y los pequeños desastres que afectan a las personas que se ganan la vida con la fuerza física. Un mundo muy parecido a la vida: esa secuencia de eventos y esfuerzos reiterativos, interrumpidos por pequeñas alegrías e inesperadas tragedias.

El autor de 39 años forma parte de una generación de escritores que creció leyendo y tomando como inspiración al desaparecido Gabriel García Márquez. “Él siempre será una referencia para cualquier escritor de América Latina –dice–, sobre todo cuando se escribe en la misma zona en que él escribió”. En una charla, se refirió a Gabo, el mercado editorial y la proyección a otros países latinoamericanos:

Cuatro preguntas a Paul Brito

¿Cuál es el reto de escribir libros en un país donde la principal referencia es uno de los grandes nombres de la literatura universal?

García Márquez exploró toda la cultura del Caribe colombiano hasta el punto que no se puede escribir sobre este espacio cultural sin cruzarse con él. Pero eso es bueno: al abarcar minuciosamente las posibilidades estéticas de este mundo, liberó a las nuevas generaciones del imperativo de escribir sobre el Caribe. Allanó el terreno, de manera que ahora podemos ir tranquilamente a otros temas, otras altitudes, otros horizontes, o volver con otros ojos al mismo Caribe colombiano, porque ahora esta región cultural es más nuestra, es más universal.

Comparado con lo que Gabriel García Márquez hizo, ¿cómo ves la obra de los nuevos escritores colombianos?

Gabo era alérgico a la idea de incorporar nociones intelectuales a su obra. Las nuevas generaciones no tememos a reflexionar dentro de las narraciones, no nos da miedo añadir ideas y conceptos a nuestros relatos. Por otra parte, creo que ahora nos centramos más en un ambiente urbano y barrial que rural, con un estilo más realista que fantástico, y un interés más histórico que mítico. Pero no son más que generalizaciones, porque cada autor tiene su propio estilo y sus propias inquietudes.

¿Cómo califica el mercado editorial para los nuevos escritores colombianos?

Las grandes editoriales no están muy interesadas en la publicación de libros de cuentos, poesía o crónica. No les parecen rentables. Prefieren las novelas, especialmente las que se pueden adaptar a los medios de comunicación audiovisuales. Por eso es muy valiosa y audaz la labor de difusión cultural que están realizando editoriales independientes como Collage Editores.

¿Cómo ganar lectores en otros países latinoamericanos con una cultura, un historia e incluso un idioma distintos?

Poseemos un mismo swing vital. Tenemos las mismas raíces; vivimos rodeados de músicas y sabores similares, y de unos paisajes exuberantes que no se ven en otras latitudes, y que influyen incluso en nuestra manera de hablar.

EN RECUADRO:

 El amor sublime y el indecoroso

Bajo la misma colección Caribe Adentro, de Collage Editores, se lanzaron otros libros de relatos de dos colaboradores de Actual: “Vergonzoso amor”, de Ramón Molinares, y “Canción de amor para despertar a un yonqui”, de Joaquín Mattos Omar. El primero es un repertorio de desencuentros amorosos a ratos conmovedor y por momentos desopilante: viudos, adolescentes, recién casados, que van cayendo en las desvergüenzas de sus pasiones. El segundo es una colección de historias azarosas donde la más mínima variación en el orden de las cosas, comenzando por el lenguaje, origina las más disparatadas aventuras.

En la Galería: Muestra internacional colombo-venezolana‏

“En los dominios del papel” Exposición internacional colombo-venezolana

EXPO MAYO

JUEVES 7 DE MAYO, 7:30 P.M.

BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE

(Galería de La Aduana)

EN LOS DOMINIOS DEL PAPEL

(Expresión y Soporte)

Exposición internacional colombo-venezolana

CON LOS AUSPICIOS DE LA CORPORACIÓN LUIS EDUARDO NIETO ARTETA Y LA SECRETARÍA DISTRITAL DE CULTURA, PATRIMONIO Y TURISMO.

Gracias  a los maestros Eduardo Bárcenas (Venezuela) y Jorge Martínez (Colombia), la Galería y la Pinacoteca de la Aduana tendrá la oportunidad de ofrecer a todos los interesados de la ciudad y del Caribe colombiano una muestra doblemente excepcional: porque reúne, por una lado, a 50 artistas venezolanos y a 15 de nuestra región, para un total de 65 artistas participantes. Y por el otro, porque es una exposición temática de unas dimensiones sin antecedentes recientes en nuestra vida cultural.

Al decir del maestro Néstor Martínez, curador y artista participante en esta muestra, “…Hoy cuando los artistas utilizan toda una diversidad de medios y técnicas para expresar o comunicar sus mundos creativos, prácticamente no hay límites a la creatividad para utilizar procedimientos y formas tan heterogéneas en la creación de obras sobre papel… La recursividad de medios y técnicas es casi inagotable: creyón, linograbado, lápiz de color, collage, fotografía, hojilla de plata, carboncillo, tiza, spray, acrílico, óleo, pastel, papel sobre papel, tinta, grafito, alambre, buril y otros, como podremos apreciar en esta exposición”.

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Los artistas venezolanos son:

José Moret, Luisetta Vozza, Jorge Martínez, Eduardo Bárcenas, Hugo Mariño, Carlota Delgado, Marcos Aponte, Henry Cedeño, Ramón Lizardi, Ricardo Benaim, José Caldas, Nelson Sarabia, Nidia del Moral, Ramón Belisario, Gladys Pirela, Morela Cuba, Edicta Pineda, Gerardo Arenas, Humberto Salas, Ingrid Lozano, Ivonne Márquez, Mariela Arévalo, Johnny Mendoza, Maritza Góngora, Roseliano García, Franklin Rodríguez, María Elena Álvarez, María  Esther Balbieri, Maruja Granadillo, Víctor Julio González, Rodrimar Carapaica, Maruja Michelangeli, Roberto Notarfrancesco, Gustavo Zajac / Larry Shuster, José Coronel, J.J. Moros, Edgar Salas, Alirio Infante, Alfonso Solano, Alicia Balden, Carlos Rojas, Silvia Degwitz, Wilson Prada, Luis Valera, Luis Noguera, Reynaldo Crespo y Freddy Villarroel.

Los artistas colombianos son:

Nubia Medina, Ramiro Gómez, Omar Alonso, Rubén Suárez, Stefany Castillo, Manuel Bustos, Néstor Martínez, Luis Meyer, Walter Buelvas, Aníbal Tobón, Salwa Amashta, Adela de Dugand, Eduardo Rosales, Alberto del Castillo, Juan Carlos García, Mafer Contreras.

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LOS ESPERAMOS

I Premio Regional de Poesía Mesa de Jóvenes.

                    FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN EL CARIBE, 2015

Afiche mesa de jovenes

La Biblioteca Piloto del Caribe y su Festival Internacional de Poesía en el Caribe, PoeMaRío, en el marco de la octava versión de este festival,  convoca a participar en el  I Premio Regional de Poesía Mesa de Jóvenes.

BASES

  1. Pueden participar poetas nacidos a partir de 1990, en cualquier municipio o ciudad de los departamentos del Caribe colombiano, y residentes en cualquier parte del país.
  2. Cada participante debe presentar un mínimo de 15 poemas, escritos en fuente Times New Roman, tamaño 12 puntos.
  3. Los poemas deberán ser presentados bajo nombre propio o seudónimo y enviados solamente vía correo electrónico a: poemariomesadejovenes@gmail.com, acompañados de una ficha con la siguiente información: título del poemario, seudónimo, nombre y apellidos completos, documento de identidad, dirección de residencia, teléfonos y correo electrónico.
  4. Los nombres de los integrantes del jurado, conformado por reconocidos poetas colombianos, se darán a conocer en la apertura del Festival.
  5. El concurso estará abierto desde el día 24 de abril de 2015, y la fecha límite para la recepción de los poemarios será el día 30 de junio de 2015 a las 11:00 pm.
  6. El jurado no declarará desierto el concurso, y seleccionará dos ganadores: un primer y segundo premios, con la potestad de hacer menciones si lo considera pertinente.
  7. El fallo del jurado se dará a conocer en la apertura del VIII Festival Internacional de Poesía del Caribe, en la Plaza de la Aduana, el 22 de julio de 2015 a las 8:00 pm.
  8. El ganador del primer premio recibirá la suma de $500.000.oo; el derecho a participar en el recital institucional Mesa de Jóvenes de PoeMaRío; y sus poemas serán publicados en un dossier especial en la revista víacuarenta, así como en el blog del festival.
  9. El ganador del segundo premio recibirá una Colección de 10 libros de poesía de grandes autores universales; el derecho a participar en el recital Mesa de Jóvenes de PoeMaRío; y sus poemas serán publicados en un dossier especial en la revista víacuarenta, y en el blog del festival.
  10. Si los jurados deciden hacer dos menciones, o destacar a dos poetas entre los participantes, éstos podrán hacer parte también del recital Mesa de Jóvenes del Festival.
  11. El envío de las obras supone la plena aceptación de las presentes bases de parte de los participantes.

Barranquilla, abril 23 de 2015

En abril, pinturas de Hugo del Toro en la Aduana‏

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MAÑANA, MIÉRCOLES 8 DE ABRIL, 7:30 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
Pinacoteca de la Aduana
ATMÓSFERAS
Exposición póstuma del vitralista y pintor
Hugo del Toro

NOTICIAS DEL ARTISTA
  • Vitralista 1990. Múltiples trabajos en Bogotá, otras ciudades del país y los Estados Unidos.
  • Ganador como Mejor Vitralista en la Expo Vitral 1995, Bogotá.
  •  Exposición Individual, Galería Libro Café, Cartagena, 2008.
  • Exposición Colectiva, Association des Artistes et Patrimoines, Artistas sin Fronteras, Paris, Francia, 2009.
  • Exposición Internacional, Colectiva de Artistas del Caribe colombiano (Bibiana Vélez, Aura María Mercado, Hugo del Toro, María Eugenia Trujillo, Jean Pierre Accault, Alfredo Piñeres, Bruno Des Grottes, Miguel Francisco Burgos, Alfonso Díaz Uribe, Edgardo Carmona),  “Macondiando”, Espace Alies- Guinard, Paris, Francia, 2013.
  • Exposición individual, “Atmósferas”, Pinacoteca de la Aduana, Barranquilla, 2015.
Vitralista y pintor. Nació en Ciénaga (Magdalena) el 21 de septiembre de 1953 y falleció en Barranquilla el 31 de enero de 2015.Inició estudios de medicina en la Universidad de Cartagena, llegando hasta sus últimos semestres, pero luego de una confrontación con su Alma Mater decidió abandonar la carrera, Cartagena y Colombia y parte rumbo a Francia, en donde inicia, sin saberlo, un pródiga e interesante carrera  en el mundo de las Bellas Artes, comenzando en primer término con la literatura y la poesía, campo en el que dejó una serie de trabajos aún inéditos.

Pero es en la pintura en la que Hugo del Toro encuentra los medios para expresarse con mayor propiedad; sin embargo, gracias a un encargo de su amigo Bernardo Rebolledo para crear un vitral para una obra arquitectónica que éste dirigía en Bogotá, se fue compenetrando con esta técnica en la que llegó a ser un vitralista de reconocidos méritos en el país y fuera de él.

Pero la pintura era definitivamente lo suyo, y a ella regresó para gastar largas horas en su taller en el desarrollo de una búsqueda que le permitiera, con el pincel y el lienzo, el logro de unas atmósferas que no eran solo las que le permitían la luz contra las cosas, sino las que llevaba dentro de sí mismo. Trabajo en el que Hugo del Toro a través de abstracciones y semi abstracciones evoca tiempos, paisajes, vivencias y lo más importante para él: su libertad.

Precisamente, el propio artista, con una muy clara lucidez sobre sus preocupaciones y su oficio, logra expresarlo de esta manera: “Intencionalmente busco en la pintura una expresión libre y espontánea y para ello me valgo fundamentalmente de la intuición. Ataco los cuadros con espíritu de jazzista asumiendo todos los riesgos de la improvisación con tal de acceder a las ventajas de la versatilidad y la sorpresa. Lo que hago es, sencillamente, interpretar cualquier tema con la misma intencionalidad: como jazzista, creando atmósferas.

Los objetos me interesan como contribuyentes a la creación de tales atmósferas en la que habitualmente ellos se desintegran. En síntesis, intento hacer de realidades simples, hechos pictóricos.”

En otra ocasión, para responder a la pregunta de ¿Qué pinta usted? Ha dicho que “…uso pretextos para pintar sensaciones, emociones, estados del alma, atmósferas. Busco una expresión con temperamento, con fuerza, sin reserva. Prefiero la sugestión, la alusión y un texto elemental. Me seducen las formas y los objetos de estructuras inestables, fugaces, efímeras. Me acojo a esa percepción que alguien ha tenido de mi pintura: un punto intermedio entre el abstraccionismo y lo figurativo. Yo me atrevo a confesar que tan sólo busco la libertad”.

Dos: Echeverry & Wanegas mañana en nuestra Galería

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MIÉRCOLES 8 DE ABRIL, 7:30 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
Galería de la Aduana
Dos:
ECHEVERRRI & WANEGAS

Pinturas de Francisco Echeverri Florez
y Viviana Vanegas Fernández
Noticias de los artistas:Francisco Echeverri Flórez es un artista plástico franco y apasionado por su trabajo. Perseverante, celoso de su espacio y de su tiempo para la creación.
Es una figura que se destaca en el horizonte de los artistas de la  ciudad y de la región. Echeverri se toma un tiempo para madurar las ideas  y moldear los sentimientos, dando como resultado obras cargadas de color y texturas.

“Con indudable talento y disciplina, y con un interesante mundo personal por decir, a pesar de su juventud, tuvo la experiencia afortunada y provechosa de hacer parte del taller que desde hace más de 20 años maneja en esta ciudad el maestro Jorge Serrano Sanmiguel, en donde empezó a forjarse un nuevo artista inscrito en un lenguaje reconociblemente contemporáneo, con claros ademanes pictóricos del informalismo abstracto, con una indudable capacidad para crear sentidos tocados de misterio con sus colores, o con agregados textuales o sígnicos, que nos entregan una obra llena de interesantes sugerencias, como ocurrió con los trabajos de su primera exposición.”

En esta obra, la maquinaria humana, compuesta por órganos y fluidos que se ven representados por los colores y texturas que Echeverri utilizapara crear pequeños universos energéticos. Estructuras complejas y diversas que fluyen hacia la reflexión. Una mirada profunda y diferente sobre los cuestionamientos del hombre hacia la vida y hacia el entorno que lo rodea.
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Por su parte, la artista plástica Viviana Vanegas Fernández,que inició sus primeros trabajos teniendo como motivo la figura humana, luego de explorar otras temáticas, la vemos regresar de una manera mucho más conceptual y crítica a esa motivación inicial para traernos a esta muestra otros alcances estéticos.

Wanegas, como firma sus cuadros, que tiene en un artista como Gustav Klimt una de sus mayores referentes, aunque no influencias, ha realizado talleres de Figura humana con Gonzalo Fuenmayor, en 2012; Producción y montaje de exposiciones de arte Archipelia, 42 Salón Nacional De Artistas, Museo Del Caribe, Barranquilla, en 2010;  y también hizo parte del Taller de Arte con Jorge Serrano 2005 – 2007, en Barranquilla. En Buenos Aires, Argentina, en 2007, realizó un taller de Modelo en Vivo con Carlos Terribilli, Academia Estimulo de las Artes; y otro de Apreciación de Obras de Arte con  Silvina Buffone, Centro Cultural Ricardo Rojas; además de una Clínica de obras con Sergio Bazan; entre otros.

Para la presente muestra, utiliza la muerte como un componente repetitivo es sus obras. Aparece espontáneamente, mezclándose con texturas y colores que camuflan o enaltecen sus propias frustraciones.

El acto poco atractivo de levantamiento de cadáveres se vuelve un momento de reflexión, un juego macabro donde elementos cotidianos  son infringidos sutilmente por  las figuras “infames” de los centros de medicina legal y los animales de rapiña. El buitre, la hiena; animales carroñeros desagradables para la mayoría de los seres humanos, posan con gracia en espacios dirigidos para el glamour y la exuberancia de las grandes estrellas de Hollywood. El dinero y la fama no eximen a sus portadores de la miseria y la decadencia. La muerte como un animal que acecha pacientemente a su presa, espera el momento preciso para atacar.

#Lanzamiento “Caracoles en baile de negros” en la Biblioteca Piloto del Caribe‏

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LANZAMIENTO DEL LIBRO

CARACOLES 
En baile de Negros

Un proyecto fotográfico de Juan Camilo Segura

JUEVES 26 DE MARZO, 6:30 p.m.

(Auditorio Mario Santo Domingo)
Invita : Biblioteca Pilotro del Caribe 

Publicación de editorial La Iguana Ciega con texto de Adlai Stevenson Samper

Juan  Camilo Segura es un destacado fotógrafo colombiano que se inició como trabajador de las artes escénicas, hizo parte de diferentes grupos teatrales nacionales, fue cofundador del colectivo teatral La Papaya Partía, grupo en el cual hizo parte del colectivo musical con el que visitó Barranquilla hace 30 años, y luego se convirtió en uno de los fotógrafos más sobresalientes del país consagrado en registrar el quehacer teatral colombiano “transmitiendo ante todo la presencia del actor en la soledad existencial del escenario” como definió su trabajo el maestro Carlos José Reyes, oficio con el cual ha participado en importantes eventos nacionales e internacionales.

El ojo de Juan Camilo Segura, al que me he referido ya en varias ocasiones, de frente y de reojo, desde que tengo la oportunidad de conocer y disfrutar su trabajo versátil y creativo, tiene un talento que sabe hallar en el siempre milagroso hecho fotográfico, ya esté referido a las imágenes escénicas de una obra teatral, a un objeto aparentemente anodino, o en una escena callejera del Carnaval de Barranquilla, el pretexto para ofrecernos una imagen diferente de aquello que ya sabemos visto y procesado pero que su ojo de fotógrafo se permite reinventar bien sea desde el inocente ademán convencional de la foto analógica o bien desde cualquier asombroso procedimiento experimental con el que agrega o resta razones al pretexto inicial y produce siempre un hecho excepcional para la mirada del otro. La nuestra.

Y es precisamente ese poder transformador el que ha hecho de J.C. Segura un fotógrafo de extraordinaria fuerza creativa, desarrollando en este oficio un ojo pintor que ha ido evolucionando hacia un ojo narrador que mantiene a la imagen moviéndose en ese universo teatral, circense, fundamentalmente escénico, al que este artista ha estado siempre vinculado. Es como si la gestualidad permanente del actor en escena no quedara detenida en el congelamiento de la fotografía y recibiera de manos de J.C. Segura la invitación a ese último movimiento en el que casi siempre se traspasan los códigos de un lenguaje que ya es otro. Y todo esto en virtud de un quehacer artístico en el que la creatividad, la experimentación y la imaginación son instrumentos de una libertad expresiva que sólo posibilitan en el artista la seguridad del conocimiento y la certeza del dominio técnico.

La elección del motivo y la decisión de contar el cuento con el mismo ánimo creativo con el que lo haría un cineasta representa un acierto indiscutible de este fotógrafo que ahora nos cuenta, como lo hizo hace unos años con los pescadores con cometas de las Bocas de Ceniza, la historia de este baile de negros ataviados con caracoles de río que una vez por allá a mediados de la década de 2000 vio danzar a orillas del Canal del Dique en un festival de Son de Negros de Santa Lucía, y que en esta ocasión es ilustrada por los acuciosos textos de Adlai Stevenson Samper.

Las Danzas de Son de Negros, o Danzas de Negritos, o Baile de Negros, como también les llaman los que conocen el polémico origen y trayectoria de esta extraordinaria manifestación danzaria de nuestro folclor, reactualizada y rescatada del olvido en los últimos 20 años,  es de los fenómenos danzarios más curiosos e impactantes de nuestras manifestaciones culturales, sus valores esencialmente plásticos, histriónicos y particularmente cómicos de su expresión son elementos que dialogan, como lo hacen varias otras cosas del Carnaval, con otras expresiones de otras culturas en el mundo. A mí, por ejemplo, me parece que dialogan de manera importante con una manifestación ya clásica de la historia de la cultura negroamericana en los Estados Unidos; me refiero a los Minstrels, espectáculo bufo en el que los negros se pintaban de negro para ejercer la ridiculización de su cultura como bufones, flojos, ignorantes y perezosos, cantando, bailando e imitando sus roles en la sociedad de la época. Y me contaba Juan Camilo que hay una manifestación africana de hoy que también recuerda el uso de estos caracoles y estas modalidades coreográficas y cómicas.

Este Baile de Negro ejerce también, atravesado por el espíritu burlón del carnaval, y con otras motivaciones, la mofa y la befa, una manifestación de dramática caricatura en donde lo fundamental es el cuerpo todo en frenético movimiento buscando la comicidad como objetivo más allá de la música.

Este nuevo libro de la editorial La Iguana Ciega es un aporte afortunado a seguir conociendo la historia profunda de nuestras expresiones culturales del Caribe colombiano, en una apuesta que junta ya muchos otros interesantes títulos en este propósito.

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