Libro Piloto : La ‘Muerte del Obrero’ de Paul Brito

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Un retrato de nuestros decesos cotidianos

John William Archbold Cortés

Con su más reciente publicación, Paul Brito no ha reaparecido en la escena literaria del Caribe, la verdad es que nunca ha dejado de hacer gala de su presencia, y en esta oportunidad simplemente ha alzado un poco más la voz. Su último trabajo, La muerte del obrero (2014) es un libro que recopila sólo una fracción de las dudas que tan a menudo trata de filtrar a través de sus narraciones, ¿O son esas suspicacias las que tratan de permearlo a él y terminan convulsionando en sus dedos? Es difícil determinarlo, en especial si conocemos ese cuestionario filosófico al que nos tiene acostumbrados, en el que el mundo no consigue partir sin antes regresar.

Al parecer, muchos están inquietos por determinar el género en el que podríamos clasificar esta obra. Algunos lo han considerado un libro de cuentos, otros una novela bastante experimental; su autor ha optado por la prudencia de denominarla libro de relatos. Yo por mi parte me pregunto ¿En realidad es relevante? Es evidente que la literatura de Brito se halla en una zona de transición, en la que el cuentista está aceptando una nueva misión de largo aliento, sin olvidar su origen de soplos concisos. Los ocho relatos que componen el libro tienen una intratextualidad palpable, aunque cada uno tiene un sentido tan propio que se puede prescindir con toda facilidad de un hilo argumental, sin que nos invada la sensación de que ha faltado algo. Bueno, quizá si la tenemos al terminar el último relato, pero no es difícil imaginar que el viaje que emprende el protagonista terminará por enfrentarlo al destino que cedió en un principio.

La historia no podría ser más sencilla, pero Brito se las arregla para dotarla de una intrincada complejidad: Fabián Ramos, un joven universitario con serias, aunque un tanto confusas inquietudes literarias, debe dejar sus estudios para buscar trabajo, lo cual lo lleva a un periplo de oficios y lugares en los que nunca logra identificar un espacio y una función que pueda convertir en propia. Mientras esto ocurre, se atraviesan por su vida todo tipo de personajes, algunos conmovedores como Orlando, que en algún momento logra desplazar por completo la presencia de Fabián, y otros bizarros y pintorescos como Cesáreo o la vendedora de ojos amarillos. Fabián es una suerte de “Meursault” criollo que va por el mundo haciendo varias cosas, pero realmente interesado en pocas, quizá en ninguna.  Brito no se interesa en ocultar la similitud de su personaje con el protagonista de El Extranjero, y eso queda claro al citar a Albert Camus como epígrafe, con una sentencia que enmarca la búsqueda que Ramos ha emprendido sin siquiera saberlo, y que tal vez sólo identifique en el nuevo camino que toma al final.

La historia pasa por todo tipo de momentos, con una trama se desliza entre la cotidianidad y la incertidumbre, entre el humor y el desaliento. No es difícil encontrar una conexión con lo que ocurre, porque a grandes rasgos aborda una situación tan compleja como universal: el no tener claro nuestro propósito en el mundo. Nos ofrece situaciones tan triviales como una mujer maltratada por su pareja, hasta otras que coquetean con lo real – maravilloso, como el momento en que sin ninguna razón decenas de obreros de construcción empiezan a lanzarse de las vigas de los edificios inacabados.

Una de las particularidades de la arquitectura de los relatos, es que Brito, no sé si a voluntad, desplazó a los personajes del protagonismo, incluyendo al propio Fabián. La focalización se centrará en las situaciones, en los espacios que las cobijan, en los sentimientos que alientan a las personas que hospedan. La muerte del obrero erige la circunstancialidad como verdadera piedra angular de cada uno de los relatos. Son finalmente estas las que capturan cualquier ánimo reflexivo en el lector.

¿Pero qué persigue Brito con estas historias? Aventurándome a especular (sagrado derecho que adquiere todo lector) pienso que La muerte del obrero plantea una férrea crítica a nuestro sistema actual. Los jóvenes como Fabián se enfrentan en determinado momento de sus vidas al mundo real, y salen desprotegidos a lidiar con un sistema del que poco a poco se percatan es totalmente desconocido. Allí se enfrentan a una cantidad de avatares que terminan por opacar su espíritu, con preocupaciones que desplazan el lugar de los sueños, y una cantidad de ocupaciones que no dan tregua, aun sabiendo que el tiempo es implacable. VENTA, el más extenso de los relatos, en el que Fabián se ve involucrado en una misteriosa secta, sintetiza la idea que vemos desglosarse a través de los otros relatos: debe morir el obrero para que surja el jefe. Pero aspirar a la jefatura implica distanciarse de las expectativas propias, de los fines espirituales, en gran medida, de las personas que solíamos ser antes de unirnos a esta gran prótesis que llamamos sociedad. Esa es la muerte del obrero. En la mímesis que plantea Brito, el mundo requiere que vayamos liquidando paulatinamente partes de nuestra esencia, con el fin de hacernos funcionales. Todo para habilitarnos como instrumentos ciegos de una estructura inexpugnable.

Eso concedería alguna lógica a la interesante presencia que tiene el suicidio en el libro. En el transcurso de la historia, vemos cómo varios personajes se privan de la vida, de forma deliberada y premeditada, otros por un impulso ciego, y en una ocasión por simple imprudencia. Podríamos pensar que a través de estas historias, el suicidio se proyecta como una liberación desesperada ante las inclemencias de un sistema que logra mantener sometidos a todos sus reos. Un sistema que no sólo está compuesto por el aparato laboral, sino también por las personas que nos rodean, la familia, las convicciones a las que nos adherimos desesperadamente en una desorientada búsqueda de seguridad. Una muerte voluntaria se convierte en el más firme gesto de autonomía.

En su anterior libro de cuentos Los Intrusos (2008) Brito deja ver un ánimo irónico en el tratamiento de sus personajes femeninos, y aunque en este grupo de historias cualquier personaje pierde importancia, esa actitud sobrevive en este libro. Brito recrea unos hombres que sin saberlo son absolutamente dependientes de las mujeres que les rodean (madres, parejas, hijas) con lo que de alguna manera logra burlarse de la aparente supremacía de los hombres, y de la supuesta debilidad que ostentan las mujeres. Las mujeres de Brito son como siempre contradictorias, pero rígidas y conscientes de un poder que ejercen constantemente, aunque no siempre de la forma adecuada.

En cuanto a los aspectos técnicos, es importante destacar en el trabajo de Brito que sus recursos de verosimilitud se diferencian mucho de los que solemos encontrar en la literatura contemporánea. Brito no abusa del detalle, no cae en descripciones inútiles ni detalles irrisorios, sencillamente procura disponer elementos funcionales en los momentos precisos de la historia. Esa misma austeridad la vemos en su estilo de crear la tensión narrativa, ya que el arranque de sus relatos no está adherido a instantes aparatosos que generen curiosidad, se esfuerza por recrear situaciones universales con las que el lector pueda identificarse con facilidad, y que la continuidad de su lectura esté guiada por la confortabilidad que eso causa. Varios de los relatos inician con alusiones al pasado, a la niñez en algunos casos, a esos momentos en los que todos tratamos de descubrir el mundo por medio de nuestras módicas posibilidades. Desde el comienzo Fabián nos invita a descubrir su historia con la misma curiosidad que exploraba el mundo cuando éramos niños. Un modo elegante, nada desesperado, de secuestrar la atención del lector.

La muerte del obrero sin duda alguna es un texto peligroso, que puede incitarnos a revaluar nuestras vidas y lo que hemos aceptado como objetivos, ya que nos lleva a reflexionar sobre nuestro punto de partida y la lealtad que profesamos para con esas personas que solíamos ser. Puede hacer que nos preguntemos por las cosas que nos llevan a despertarnos a diario, y por las actividades a las que le dedicamos parte de nuestro día a día con el fin de ganar el sustento.

En La muerte del obrero se hace evidente que todos somos peones en la construcción de una sociedad que nos somete, que nos coarta, pero ante la que tal vez no estemos tan indefensos y al final nos quede la opción de escapar para sintonizarnos con nuestro camino original. Podría ser también sólo una lectura didáctica, o una muestra de que la literatura del Caribe no dispensa de modismos e imágenes predecibles y estereotipadas para colmarse de un sabor local. Puede convertirse también en una pequeña muerte personal, de la que podamos despertar no precisamente para transformarnos en jefes. Como hubiese dicho uno de sus más fugaces personajes mientras blandía su bastón autoritario, todo depende.

La ‘Muerte del Obrero:  Metáfora sobre la rutina laboral 

 Por Flávia Duarte

Él admite que fue un riesgo. Al decidir escribir sobre las tareas aburridas y las obligaciones tediosas de un empleado común, aceptó el peligro de arrebatarle al lector el mayor de los regalos ofrecidos por la literatura: el escape de la realidad. En su libro “La muerte del obrero” (Collage Editores, Colección Caribe Adentro, 2014) Brito decidió poner el foco en la vida laboral y hacer una metáfora sobre el día a día prosaico de un trabajador sumido en la monotonía implacable del tiempo y de la vida.

Autor de otros dos libros –“Los intrusos” (2008) y “El ideal de Aquiles, 101 minicuentos para alcanzar a la tortuga” (2010)–, suele recurrir a las historias cotidianas para hablar de las emociones humanas, la vida familiar y psicológica de sus personajes, y su trasfondo filosófico. Esta vez, sin embargo, excavó en el mundo seco y frío del trabajo la materia prima para el nuevo libro y así resolver una inquietud que lo acompañaba: “Nunca supe qué hacer con mis personajes cuando era necesario referirse al contexto del trabajo –explica–. En lugar de seguir huyendo, decidí volcarme totalmente en él”.

El resultado es un conjunto de ocho narraciones que se pueden leer de forma interconectada o como relatos independientes, dependiendo de los ojos del lector. El personaje central es un tipo que, a finales de 1990, se dedica a la búsqueda de empleo. En ese camino, le toca asumir tareas tediosas que le van reportando algunos encuentros y sobre todo muchos desencuentros: las relaciones con los jefes, los despidos, los accidentes de trabajo y los pequeños desastres que afectan a las personas que se ganan la vida con la fuerza física. Un mundo muy parecido a la vida: esa secuencia de eventos y esfuerzos reiterativos, interrumpidos por pequeñas alegrías e inesperadas tragedias.

El autor de 39 años forma parte de una generación de escritores que creció leyendo y tomando como inspiración al desaparecido Gabriel García Márquez. “Él siempre será una referencia para cualquier escritor de América Latina –dice–, sobre todo cuando se escribe en la misma zona en que él escribió”. En una charla, se refirió a Gabo, el mercado editorial y la proyección a otros países latinoamericanos:

Cuatro preguntas a Paul Brito

¿Cuál es el reto de escribir libros en un país donde la principal referencia es uno de los grandes nombres de la literatura universal?

García Márquez exploró toda la cultura del Caribe colombiano hasta el punto que no se puede escribir sobre este espacio cultural sin cruzarse con él. Pero eso es bueno: al abarcar minuciosamente las posibilidades estéticas de este mundo, liberó a las nuevas generaciones del imperativo de escribir sobre el Caribe. Allanó el terreno, de manera que ahora podemos ir tranquilamente a otros temas, otras altitudes, otros horizontes, o volver con otros ojos al mismo Caribe colombiano, porque ahora esta región cultural es más nuestra, es más universal.

Comparado con lo que Gabriel García Márquez hizo, ¿cómo ves la obra de los nuevos escritores colombianos?

Gabo era alérgico a la idea de incorporar nociones intelectuales a su obra. Las nuevas generaciones no tememos a reflexionar dentro de las narraciones, no nos da miedo añadir ideas y conceptos a nuestros relatos. Por otra parte, creo que ahora nos centramos más en un ambiente urbano y barrial que rural, con un estilo más realista que fantástico, y un interés más histórico que mítico. Pero no son más que generalizaciones, porque cada autor tiene su propio estilo y sus propias inquietudes.

¿Cómo califica el mercado editorial para los nuevos escritores colombianos?

Las grandes editoriales no están muy interesadas en la publicación de libros de cuentos, poesía o crónica. No les parecen rentables. Prefieren las novelas, especialmente las que se pueden adaptar a los medios de comunicación audiovisuales. Por eso es muy valiosa y audaz la labor de difusión cultural que están realizando editoriales independientes como Collage Editores.

¿Cómo ganar lectores en otros países latinoamericanos con una cultura, un historia e incluso un idioma distintos?

Poseemos un mismo swing vital. Tenemos las mismas raíces; vivimos rodeados de músicas y sabores similares, y de unos paisajes exuberantes que no se ven en otras latitudes, y que influyen incluso en nuestra manera de hablar.

EN RECUADRO:

 El amor sublime y el indecoroso

Bajo la misma colección Caribe Adentro, de Collage Editores, se lanzaron otros libros de relatos de dos colaboradores de Actual: “Vergonzoso amor”, de Ramón Molinares, y “Canción de amor para despertar a un yonqui”, de Joaquín Mattos Omar. El primero es un repertorio de desencuentros amorosos a ratos conmovedor y por momentos desopilante: viudos, adolescentes, recién casados, que van cayendo en las desvergüenzas de sus pasiones. El segundo es una colección de historias azarosas donde la más mínima variación en el orden de las cosas, comenzando por el lenguaje, origina las más disparatadas aventuras.

En la Galería: Muestra internacional colombo-venezolana‏

“En los dominios del papel” Exposición internacional colombo-venezolana

EXPO MAYO

JUEVES 7 DE MAYO, 7:30 P.M.

BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE

(Galería de La Aduana)

EN LOS DOMINIOS DEL PAPEL

(Expresión y Soporte)

Exposición internacional colombo-venezolana

CON LOS AUSPICIOS DE LA CORPORACIÓN LUIS EDUARDO NIETO ARTETA Y LA SECRETARÍA DISTRITAL DE CULTURA, PATRIMONIO Y TURISMO.

Gracias  a los maestros Eduardo Bárcenas (Venezuela) y Jorge Martínez (Colombia), la Galería y la Pinacoteca de la Aduana tendrá la oportunidad de ofrecer a todos los interesados de la ciudad y del Caribe colombiano una muestra doblemente excepcional: porque reúne, por una lado, a 50 artistas venezolanos y a 15 de nuestra región, para un total de 65 artistas participantes. Y por el otro, porque es una exposición temática de unas dimensiones sin antecedentes recientes en nuestra vida cultural.

Al decir del maestro Néstor Martínez, curador y artista participante en esta muestra, “…Hoy cuando los artistas utilizan toda una diversidad de medios y técnicas para expresar o comunicar sus mundos creativos, prácticamente no hay límites a la creatividad para utilizar procedimientos y formas tan heterogéneas en la creación de obras sobre papel… La recursividad de medios y técnicas es casi inagotable: creyón, linograbado, lápiz de color, collage, fotografía, hojilla de plata, carboncillo, tiza, spray, acrílico, óleo, pastel, papel sobre papel, tinta, grafito, alambre, buril y otros, como podremos apreciar en esta exposición”.

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Los artistas venezolanos son:

José Moret, Luisetta Vozza, Jorge Martínez, Eduardo Bárcenas, Hugo Mariño, Carlota Delgado, Marcos Aponte, Henry Cedeño, Ramón Lizardi, Ricardo Benaim, José Caldas, Nelson Sarabia, Nidia del Moral, Ramón Belisario, Gladys Pirela, Morela Cuba, Edicta Pineda, Gerardo Arenas, Humberto Salas, Ingrid Lozano, Ivonne Márquez, Mariela Arévalo, Johnny Mendoza, Maritza Góngora, Roseliano García, Franklin Rodríguez, María Elena Álvarez, María  Esther Balbieri, Maruja Granadillo, Víctor Julio González, Rodrimar Carapaica, Maruja Michelangeli, Roberto Notarfrancesco, Gustavo Zajac / Larry Shuster, José Coronel, J.J. Moros, Edgar Salas, Alirio Infante, Alfonso Solano, Alicia Balden, Carlos Rojas, Silvia Degwitz, Wilson Prada, Luis Valera, Luis Noguera, Reynaldo Crespo y Freddy Villarroel.

Los artistas colombianos son:

Nubia Medina, Ramiro Gómez, Omar Alonso, Rubén Suárez, Stefany Castillo, Manuel Bustos, Néstor Martínez, Luis Meyer, Walter Buelvas, Aníbal Tobón, Salwa Amashta, Adela de Dugand, Eduardo Rosales, Alberto del Castillo, Juan Carlos García, Mafer Contreras.

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LOS ESPERAMOS

I Premio Regional de Poesía Mesa de Jóvenes.

                    FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN EL CARIBE, 2015

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La Biblioteca Piloto del Caribe y su Festival Internacional de Poesía en el Caribe, PoeMaRío, en el marco de la octava versión de este festival,  convoca a participar en el  I Premio Regional de Poesía Mesa de Jóvenes.

BASES

  1. Pueden participar poetas nacidos a partir de 1990, en cualquier municipio o ciudad de los departamentos del Caribe colombiano, y residentes en cualquier parte del país.
  2. Cada participante debe presentar un mínimo de 15 poemas, escritos en fuente Times New Roman, tamaño 12 puntos.
  3. Los poemas deberán ser presentados bajo nombre propio o seudónimo y enviados solamente vía correo electrónico a: poemariomesadejovenes@gmail.com, acompañados de una ficha con la siguiente información: título del poemario, seudónimo, nombre y apellidos completos, documento de identidad, dirección de residencia, teléfonos y correo electrónico.
  4. Los nombres de los integrantes del jurado, conformado por reconocidos poetas colombianos, se darán a conocer en la apertura del Festival.
  5. El concurso estará abierto desde el día 24 de abril de 2015, y la fecha límite para la recepción de los poemarios será el día 30 de junio de 2015 a las 11:00 pm.
  6. El jurado no declarará desierto el concurso, y seleccionará dos ganadores: un primer y segundo premios, con la potestad de hacer menciones si lo considera pertinente.
  7. El fallo del jurado se dará a conocer en la apertura del VIII Festival Internacional de Poesía del Caribe, en la Plaza de la Aduana, el 22 de julio de 2015 a las 8:00 pm.
  8. El ganador del primer premio recibirá la suma de $500.000.oo; el derecho a participar en el recital institucional Mesa de Jóvenes de PoeMaRío; y sus poemas serán publicados en un dossier especial en la revista víacuarenta, así como en el blog del festival.
  9. El ganador del segundo premio recibirá una Colección de 10 libros de poesía de grandes autores universales; el derecho a participar en el recital Mesa de Jóvenes de PoeMaRío; y sus poemas serán publicados en un dossier especial en la revista víacuarenta, y en el blog del festival.
  10. Si los jurados deciden hacer dos menciones, o destacar a dos poetas entre los participantes, éstos podrán hacer parte también del recital Mesa de Jóvenes del Festival.
  11. El envío de las obras supone la plena aceptación de las presentes bases de parte de los participantes.

Barranquilla, abril 23 de 2015

En abril, pinturas de Hugo del Toro en la Aduana‏

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MAÑANA, MIÉRCOLES 8 DE ABRIL, 7:30 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
Pinacoteca de la Aduana
ATMÓSFERAS
Exposición póstuma del vitralista y pintor
Hugo del Toro

NOTICIAS DEL ARTISTA
  • Vitralista 1990. Múltiples trabajos en Bogotá, otras ciudades del país y los Estados Unidos.
  • Ganador como Mejor Vitralista en la Expo Vitral 1995, Bogotá.
  •  Exposición Individual, Galería Libro Café, Cartagena, 2008.
  • Exposición Colectiva, Association des Artistes et Patrimoines, Artistas sin Fronteras, Paris, Francia, 2009.
  • Exposición Internacional, Colectiva de Artistas del Caribe colombiano (Bibiana Vélez, Aura María Mercado, Hugo del Toro, María Eugenia Trujillo, Jean Pierre Accault, Alfredo Piñeres, Bruno Des Grottes, Miguel Francisco Burgos, Alfonso Díaz Uribe, Edgardo Carmona),  “Macondiando”, Espace Alies- Guinard, Paris, Francia, 2013.
  • Exposición individual, “Atmósferas”, Pinacoteca de la Aduana, Barranquilla, 2015.
Vitralista y pintor. Nació en Ciénaga (Magdalena) el 21 de septiembre de 1953 y falleció en Barranquilla el 31 de enero de 2015.Inició estudios de medicina en la Universidad de Cartagena, llegando hasta sus últimos semestres, pero luego de una confrontación con su Alma Mater decidió abandonar la carrera, Cartagena y Colombia y parte rumbo a Francia, en donde inicia, sin saberlo, un pródiga e interesante carrera  en el mundo de las Bellas Artes, comenzando en primer término con la literatura y la poesía, campo en el que dejó una serie de trabajos aún inéditos.

Pero es en la pintura en la que Hugo del Toro encuentra los medios para expresarse con mayor propiedad; sin embargo, gracias a un encargo de su amigo Bernardo Rebolledo para crear un vitral para una obra arquitectónica que éste dirigía en Bogotá, se fue compenetrando con esta técnica en la que llegó a ser un vitralista de reconocidos méritos en el país y fuera de él.

Pero la pintura era definitivamente lo suyo, y a ella regresó para gastar largas horas en su taller en el desarrollo de una búsqueda que le permitiera, con el pincel y el lienzo, el logro de unas atmósferas que no eran solo las que le permitían la luz contra las cosas, sino las que llevaba dentro de sí mismo. Trabajo en el que Hugo del Toro a través de abstracciones y semi abstracciones evoca tiempos, paisajes, vivencias y lo más importante para él: su libertad.

Precisamente, el propio artista, con una muy clara lucidez sobre sus preocupaciones y su oficio, logra expresarlo de esta manera: “Intencionalmente busco en la pintura una expresión libre y espontánea y para ello me valgo fundamentalmente de la intuición. Ataco los cuadros con espíritu de jazzista asumiendo todos los riesgos de la improvisación con tal de acceder a las ventajas de la versatilidad y la sorpresa. Lo que hago es, sencillamente, interpretar cualquier tema con la misma intencionalidad: como jazzista, creando atmósferas.

Los objetos me interesan como contribuyentes a la creación de tales atmósferas en la que habitualmente ellos se desintegran. En síntesis, intento hacer de realidades simples, hechos pictóricos.”

En otra ocasión, para responder a la pregunta de ¿Qué pinta usted? Ha dicho que “…uso pretextos para pintar sensaciones, emociones, estados del alma, atmósferas. Busco una expresión con temperamento, con fuerza, sin reserva. Prefiero la sugestión, la alusión y un texto elemental. Me seducen las formas y los objetos de estructuras inestables, fugaces, efímeras. Me acojo a esa percepción que alguien ha tenido de mi pintura: un punto intermedio entre el abstraccionismo y lo figurativo. Yo me atrevo a confesar que tan sólo busco la libertad”.

Dos: Echeverry & Wanegas mañana en nuestra Galería

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MIÉRCOLES 8 DE ABRIL, 7:30 P.M.
BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE
Galería de la Aduana
Dos:
ECHEVERRRI & WANEGAS

Pinturas de Francisco Echeverri Florez
y Viviana Vanegas Fernández
Noticias de los artistas:Francisco Echeverri Flórez es un artista plástico franco y apasionado por su trabajo. Perseverante, celoso de su espacio y de su tiempo para la creación.
Es una figura que se destaca en el horizonte de los artistas de la  ciudad y de la región. Echeverri se toma un tiempo para madurar las ideas  y moldear los sentimientos, dando como resultado obras cargadas de color y texturas.

“Con indudable talento y disciplina, y con un interesante mundo personal por decir, a pesar de su juventud, tuvo la experiencia afortunada y provechosa de hacer parte del taller que desde hace más de 20 años maneja en esta ciudad el maestro Jorge Serrano Sanmiguel, en donde empezó a forjarse un nuevo artista inscrito en un lenguaje reconociblemente contemporáneo, con claros ademanes pictóricos del informalismo abstracto, con una indudable capacidad para crear sentidos tocados de misterio con sus colores, o con agregados textuales o sígnicos, que nos entregan una obra llena de interesantes sugerencias, como ocurrió con los trabajos de su primera exposición.”

En esta obra, la maquinaria humana, compuesta por órganos y fluidos que se ven representados por los colores y texturas que Echeverri utilizapara crear pequeños universos energéticos. Estructuras complejas y diversas que fluyen hacia la reflexión. Una mirada profunda y diferente sobre los cuestionamientos del hombre hacia la vida y hacia el entorno que lo rodea.
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Por su parte, la artista plástica Viviana Vanegas Fernández,que inició sus primeros trabajos teniendo como motivo la figura humana, luego de explorar otras temáticas, la vemos regresar de una manera mucho más conceptual y crítica a esa motivación inicial para traernos a esta muestra otros alcances estéticos.

Wanegas, como firma sus cuadros, que tiene en un artista como Gustav Klimt una de sus mayores referentes, aunque no influencias, ha realizado talleres de Figura humana con Gonzalo Fuenmayor, en 2012; Producción y montaje de exposiciones de arte Archipelia, 42 Salón Nacional De Artistas, Museo Del Caribe, Barranquilla, en 2010;  y también hizo parte del Taller de Arte con Jorge Serrano 2005 – 2007, en Barranquilla. En Buenos Aires, Argentina, en 2007, realizó un taller de Modelo en Vivo con Carlos Terribilli, Academia Estimulo de las Artes; y otro de Apreciación de Obras de Arte con  Silvina Buffone, Centro Cultural Ricardo Rojas; además de una Clínica de obras con Sergio Bazan; entre otros.

Para la presente muestra, utiliza la muerte como un componente repetitivo es sus obras. Aparece espontáneamente, mezclándose con texturas y colores que camuflan o enaltecen sus propias frustraciones.

El acto poco atractivo de levantamiento de cadáveres se vuelve un momento de reflexión, un juego macabro donde elementos cotidianos  son infringidos sutilmente por  las figuras “infames” de los centros de medicina legal y los animales de rapiña. El buitre, la hiena; animales carroñeros desagradables para la mayoría de los seres humanos, posan con gracia en espacios dirigidos para el glamour y la exuberancia de las grandes estrellas de Hollywood. El dinero y la fama no eximen a sus portadores de la miseria y la decadencia. La muerte como un animal que acecha pacientemente a su presa, espera el momento preciso para atacar.

#Lanzamiento “Caracoles en baile de negros” en la Biblioteca Piloto del Caribe‏

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LANZAMIENTO DEL LIBRO

CARACOLES 
En baile de Negros

Un proyecto fotográfico de Juan Camilo Segura

JUEVES 26 DE MARZO, 6:30 p.m.

(Auditorio Mario Santo Domingo)
Invita : Biblioteca Pilotro del Caribe 

Publicación de editorial La Iguana Ciega con texto de Adlai Stevenson Samper

Juan  Camilo Segura es un destacado fotógrafo colombiano que se inició como trabajador de las artes escénicas, hizo parte de diferentes grupos teatrales nacionales, fue cofundador del colectivo teatral La Papaya Partía, grupo en el cual hizo parte del colectivo musical con el que visitó Barranquilla hace 30 años, y luego se convirtió en uno de los fotógrafos más sobresalientes del país consagrado en registrar el quehacer teatral colombiano “transmitiendo ante todo la presencia del actor en la soledad existencial del escenario” como definió su trabajo el maestro Carlos José Reyes, oficio con el cual ha participado en importantes eventos nacionales e internacionales.

El ojo de Juan Camilo Segura, al que me he referido ya en varias ocasiones, de frente y de reojo, desde que tengo la oportunidad de conocer y disfrutar su trabajo versátil y creativo, tiene un talento que sabe hallar en el siempre milagroso hecho fotográfico, ya esté referido a las imágenes escénicas de una obra teatral, a un objeto aparentemente anodino, o en una escena callejera del Carnaval de Barranquilla, el pretexto para ofrecernos una imagen diferente de aquello que ya sabemos visto y procesado pero que su ojo de fotógrafo se permite reinventar bien sea desde el inocente ademán convencional de la foto analógica o bien desde cualquier asombroso procedimiento experimental con el que agrega o resta razones al pretexto inicial y produce siempre un hecho excepcional para la mirada del otro. La nuestra.

Y es precisamente ese poder transformador el que ha hecho de J.C. Segura un fotógrafo de extraordinaria fuerza creativa, desarrollando en este oficio un ojo pintor que ha ido evolucionando hacia un ojo narrador que mantiene a la imagen moviéndose en ese universo teatral, circense, fundamentalmente escénico, al que este artista ha estado siempre vinculado. Es como si la gestualidad permanente del actor en escena no quedara detenida en el congelamiento de la fotografía y recibiera de manos de J.C. Segura la invitación a ese último movimiento en el que casi siempre se traspasan los códigos de un lenguaje que ya es otro. Y todo esto en virtud de un quehacer artístico en el que la creatividad, la experimentación y la imaginación son instrumentos de una libertad expresiva que sólo posibilitan en el artista la seguridad del conocimiento y la certeza del dominio técnico.

La elección del motivo y la decisión de contar el cuento con el mismo ánimo creativo con el que lo haría un cineasta representa un acierto indiscutible de este fotógrafo que ahora nos cuenta, como lo hizo hace unos años con los pescadores con cometas de las Bocas de Ceniza, la historia de este baile de negros ataviados con caracoles de río que una vez por allá a mediados de la década de 2000 vio danzar a orillas del Canal del Dique en un festival de Son de Negros de Santa Lucía, y que en esta ocasión es ilustrada por los acuciosos textos de Adlai Stevenson Samper.

Las Danzas de Son de Negros, o Danzas de Negritos, o Baile de Negros, como también les llaman los que conocen el polémico origen y trayectoria de esta extraordinaria manifestación danzaria de nuestro folclor, reactualizada y rescatada del olvido en los últimos 20 años,  es de los fenómenos danzarios más curiosos e impactantes de nuestras manifestaciones culturales, sus valores esencialmente plásticos, histriónicos y particularmente cómicos de su expresión son elementos que dialogan, como lo hacen varias otras cosas del Carnaval, con otras expresiones de otras culturas en el mundo. A mí, por ejemplo, me parece que dialogan de manera importante con una manifestación ya clásica de la historia de la cultura negroamericana en los Estados Unidos; me refiero a los Minstrels, espectáculo bufo en el que los negros se pintaban de negro para ejercer la ridiculización de su cultura como bufones, flojos, ignorantes y perezosos, cantando, bailando e imitando sus roles en la sociedad de la época. Y me contaba Juan Camilo que hay una manifestación africana de hoy que también recuerda el uso de estos caracoles y estas modalidades coreográficas y cómicas.

Este Baile de Negro ejerce también, atravesado por el espíritu burlón del carnaval, y con otras motivaciones, la mofa y la befa, una manifestación de dramática caricatura en donde lo fundamental es el cuerpo todo en frenético movimiento buscando la comicidad como objetivo más allá de la música.

Este nuevo libro de la editorial La Iguana Ciega es un aporte afortunado a seguir conociendo la historia profunda de nuestras expresiones culturales del Caribe colombiano, en una apuesta que junta ya muchos otros interesantes títulos en este propósito.

Libro Piloto: Como quien dice adiós a lo perdido

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De Ramón Cote Baraibar. Valparaíso ediciones. Granada. 2014

LA BORROSA EXACTITUD DE LAS PALABRAS

Si buceamos en nuestros recuerdos de manera proustiana en busca de un perfume remoto que nos devuelva el sabor de lo perdido, o ascendemos a sus escarpadas cumbres como sugiere Ramón Cote Baraibar en este libro por medio de una expedición alpina en la que muchas veces nos sentimos amedrentados por sus peligrosos riscos, es algo que resulta difícil de esclarecer. Lo cierto es que el rescate de la memoria es una conquista del espíritu que tarda tiempo en alcanzarse, una reconstrucción de lo vivido en la que el poeta se enfrenta a sus fantasmas más íntimos para tratar de redimirlos con la borrosa exactitud de las palabras.

De esta tarea ardua, dulcemente dolorosa y muchas veces suicida que intenta convertir la materia fugitiva de los días en el oro perdurable del poema y de las ceremonias y rituales que el poeta lleva a cabo para elaborar su complicada alquimia, da cuenta este nuevo libro de Ramón Cote Baraibar, que quiere decir adiós a lo perdido sacando del pozo profundo de la memoria esas “monedas de plata del recuerdo que más tarde serán la imagen imborrable de su propia vida”.

El velo de la lluvia, el humo del tabaco o el rectángulo de una ventana oscura son para Cote Baraibar cortinas propicias para atisbar el mundo, pues el cuerpo se afantasma y solo quedan los brillantes ojos de búho, asomados al continuo discurrir del tiempo y sus transformaciones. La poesía es ritmo, música, movimiento y el poeta el concentrado melómano que atiende a su coreografía. En “Autorretrato de la lluvia” y “Poema de despedida” el tamborileo de la lluvia en los cristales le permite “hacer un balance de lo que se escapa y de lo que se queda”,  la separación  de un amor junto a las rejas rigurosas de un parque, los rostros que lo esperan, la cara que quizás tendrá el próximo año; “Desencuentro” le recuerda que “el destino  es el más tirano de los dioses y el amor el más avaro a la hora de repartir sus poderes”.  “Palmera Bismarkia” le permite dialogar por medio de la visita de una sombra amada sobre la ausencia y revivir serenamente el dolor de las luctuosas despedidas. “Pessoana” se identifica con la pluralidad de nombres surgidos del poeta portugués y siente que es al mismo tiempo el que se va y los que vienen de regreso, los otros y él mismo, “el vigía inmóvil que desde lo oscuro de su ventana, mira un sábado cualquiera las luces de la avenida circular, como aerolitos veloces alrededor de los anillos de Saturno”.

Con una prosa limpia y despojada y un tono confesional que alcanza su intensidad más en la agudeza de la mirada y la reflexión que en la metáfora, Cote Baraibar elabora en este libro su propio “Panteón pagano”, con vivencias de Madrid y Bogotá, reminiscencias de sus viajes por la India, hermosas estampas de la naturaleza que vamos lamentablemente arruinando o contemplando simplemente en una tarde de verano la lenta caída del sol sobre “los altos edificios de cemento gris”, que va dotando a la anodina ciudad de un esplendor sagrado” para que más tarde, en la distancia, “la memoria y su tinta solitaria” se encargue de desenterrar bajo los días “aquellas ruinas doradas”.

Subyace en los versos de Cote Baraibar el deseo de crear una nueva DIMENSIÓN de lo sagrado, propia de la poesía moderna, como señala Octavio Paz, una sacralidad  frágil y evanescente que solo le es dado percibir en privilegiados momentos, como las ramas de ese árbol gigantesco que portan las garzas observadas en el trópico sobre sus alas; como el poema escrito en el aire por un viajero agradecido antes de abandonar las recoletas ciudades de la índia, O ESAS nubes ERRANTES OBSERVADAS en la NOCHE que como la poesía MISMA “son sonámbulos segundos robados con suma delicadeza a cuanto vive”.

Todo viaje “es una suma de asombros y renuncias que van dejando su ceniza en los dedos y un polvo dorado en la memoria”, y el poema, que se nutre de recuerdos, una ceremonia solitaria que exige largo tiempo “para lograr cierta exactitud”, nos dice Ramón Cote Baraibar en este libro que es una verdadera expedición por la memoria, un amorosa  e intensa travesía que va del corazón a lo perdido, en un valioso esfuerzo por salvar con el poder de la palabra la extensa y blanca distancia de nieve de los años.

Samuel Serrano Serrano.-

Samuel Serrano Serrano , Nació en Aracataca (Magdalena, Colombia) en 1963. Es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha escrito poemas,  cuentos   y ensayos. Ha publicado los poemarios El hacha de piedra ( Editorial La Mirada Malva 2008), Canto rodado (premio nacional de poesía “Ciudad de Bogotá,”, 1996)  y el libro de relatos El misterio de Macongo (Huerga y Fierro  2012). Algunos de sus poemas y relatos han sido traducidos al francés e  inglés. Poemas suyos han aparecido, entre otras antologías, en El corazón de la palabra (Salamanca, 2004), Cómo conocernos mejor: Brasil-Colombia, y La nueva poesía colombiana, preparada por Rogelio Echavarría, como también en las revistas Prometeo de Medellín, Casa Silva de Colombia,  Atlántica de Cádiz, El Invisible Anillo  y El Alambique, de España. Cuentos suyos han sido publicados entre otras revistas en El magazine de El Espectador, revista Cuatro cuentos de Argentina, revista Crítica de México,  Aurora Boreal y En sentido figurado.  Desde 1996 reside en Madrid (España) donde ha ejercido la crítica literaria en prestigiosas revistas como Quimera, suplemento Babelia de El país,   Revista Virtual del Instituto Cervantes, Revista La estafeta del viento de Casa de américa  y Cuadernos Hispanoamericanos donde ha publicado reseñas, ensayos y entrevistas con algunas de las principales voces de la literatura española e hispanoamericana contemporánea como Gonzalo Rojas, Álvaro Mutis, Fernando Charry Lara, Juan Goytisolo, Augusto Monterroso, Alfredo Bryce Echenique, Abel Posse,  Germán Espinosa  y Adolfo Castañón. Actualmente trabaja como profesor de lengua y literatura en un instituto de Madrid.

Magolas, exposición del mes en la Pinacoteca de la Aduana

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Noticias de la Artista

Apertura:

Exposición “Magolas” de la artista: Magola Moreno

Pinacoteca de la Aduana

Jueves 12 de Marzo , 7:30 pm

Magola Moreno Paba

Barranquillera. Diseñadora gráfica formada en el prestigioso Centro de Educación Superior Taller Cinco de Diseño, en Bogotá, al que estuvo además vinculada como Directora de Comité Creativo. En este campo sus trabajos han merecido premios y reconocimiento en Canadá y en Colombia.

Es también una artista plástica cercana al uso de técnicas tanto convencionales como experimentales con trabajos que han participado en varias muestras colectivas entre las que podemos destacar las siguientes:

Colectiva La Propia, Barranquilla 2013

Colectiva La Usurpadora Espacio de Arte Independiente, Barranquilla 2012

Colectiva Centro Filantrópico Israelita, Manos que ayudan, Barranquilla 2010

Colectiva Galería Cero, Ninguna mata mata, Bogotá 2010

Colectiva Museo de Arte Moderno de Cartagena, Libertad, Cartagena 2010

Colectiva Alianza Colombo Francesa, El dibujo es mentira, Barranquilla 2009

Colectiva Centro Filantrópico Israelita, En la mesa, Barranquilla 2009

Salón Regional de Artistas Zona Norte, Sincelejo, 2000

Salón de Artistas Costeños, Cámara de Comercio, Barranquilla, 1999

Magola es la primera exposición individual de Magola y en ella reitera y reafirma sus intereses temáticos centrados o girando alrededor de la figura de la mujer y expresándose en recursos colorísticos muy propios, así como recurriendo a soportes de muy diversa naturaleza, desde lo más previsible hasta lo más impensable, terreno en el que es muy natural que se muestren en funcionamiento los recursos creativos del diseñador. Esta muestra es un buen ejemplo de ello.

María Isabel Rueda, galeristas y curadores de “La Usurpadora”, un Espacio de Arte Independiente, consideran que “La mujer es una figura recurrente en la obra de Magola Moreno, a través de ella deja ver los diferentes estados que vive en su vida cotidiana. Utilizando el cuerpo como un instrumento  que sin  llegar a caer en lo convencional de la belleza, nos invita a pensar en las múltiples situaciones que ocurre detrás de su figura. Creando así una  relación de figura/fondo, que surge si nos adéntranos en  la situación o  trasfondo de su obra.”

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En marzo: Fotógrafo japonés expone en la Aduana

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BIBLIOTECA PILOTO DEL CARIBE

(Galería de la Aduana)

LA LUNA DEL SOL NACIENTE

Muestra fotográfica del artista japonés Isami Shiroma

 

Noticias del artista

Isami Shiroma se inició en la fotografía desde cuando era un estudiante de secundaria en un college de Hawaii en los años 60s. Desde entonces ha estado viajando por el mundo haciendo un registro de muchos de sus viajes, así como enseñando artes marciales.

En la década del 70s estuvo radicado en Barranquilla en donde dirigió una academia de karate e hizo gran amistad con uno de los decanos de la fotografía en la ciudad: el maestro Daniel García, quien ha sido la persona que nos ha permitido conocer las fotografías del maestro Shiroma, especialmente las de esta exposición. Shiroma fue también en ese tiempo profesor de Estadística de la Universidad del Atlántico.

Sus fotografías han sido exhibidas en Barranquilla, Cartagena y Bogotá; en la Soho Photo Gallery de New York City, así como en otras galerías de  Okinawa (Japón). Una de sus fotografías hace parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Houston, Texas, USA, como parte de la Colección Fotográfica de Allan Chasanoff y otra hace parte del libro First Doubt, Optical Confusion in Modern Photography, al lado de 80 nombres de primer orden a nivel mundial.

La muestra reúne trabajos de pequeño y gran formato a través de los cuales cuenta un relato visual en cuatro capítulos sobre el gran terremoto y el posterior tsunami que azotó la isla nipona precisamente el 11 de marzo de 2011. El registro que Isami Shiroma hace de esta catástrofe está contenida en Desastre, Pesadilla, Oración y Esperanza, cuatro momentos que el ojo de este artista y maestro de artes marciales Isami Shiroma fija en su trabajo para la posteridad.

 

Conversatorio el carnaval y lo escénico. el caso de la carnavalada de ay, macondo

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Viernes, 27 de Febrero, 6:00 p.m.
Biblioteca Piloto del Caribe
Archivo Histórico del Atlántico

Auditorio Mario Santo Domingo/ Antigua Aduana

 

Cuarto conversatorio del ciclo de Carnaval: Palabras, sonidos, cuerpos y pensamiento en el Carnaval de Barranquilla.

El carnaval y lo escénico:
La experiencia de La Carnavalada de Ay, Macondo.

El próximo viernes 27 de febrero, a las 6:00 P.M. teniendo como invitados especiales a los actores y directores de teatro y gestores culturales Mabel Pizarro y Darío Moreu, fundadores del grupo de teatro e investigación escénica Ay, Macondo de Barranquilla, estaremos abordando un nuevo aspecto importante de nuestro carnaval: nuestra fiesta y lo escénico, para lo cual tenemos como caso modélico y de discusión lo que ya es una institución del carnaval: La Carnavalada que se realiza en una calle de barriada frente a la sede misma de Ay, Macondo.

Darío y Mabel hablarán de esta experiencia, su evolución, su relación con el espacio público y sobre todo, el aporte a una nueva forma de escenificar y celebrar el carnaval.

Si bien el debate sobre la perdida de la tradición está en un punto álgido, Mabel y Darío expondrán sus visiones y consideraciones, por medio de las cuales han logrado hacer atractivo y creíble un espacio donde la escenificación de las manifestaciones toma vital importancia. Pero no por ello en un espacio estático, todo lo contrario, se ha buscado un equilibrio entre lo tradicional y lo moderno, donde las vertientes se nutren mutuamente y donde se logra presentar un espectáculo que, entre otras cosas, también se convierte en un laboratorio de paz, de sana convivencia y de disfrute de la cultura carnestoléndica.

 

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